Las Funciones Urbanas y la Dinámica de las Ciudades Actuales
. Las funciones urbanas
6.1. Actividades y funciones urbanas
Habitualmente las ciudades contienen muchas funciones, casi todas estrechamente relacionadas entre ellas. Cuanto mayor es una ciudad, más cantidad de funciones posee y más complejas son. A veces sucede que alguna función específica se halla en el origen fundacional de una ciudad o es base de su actual especialización económica y cultural.
Función residencial
La función residencial conlleva necesariamente una serie de equipamientos (escuelas, transportes, mercados, sanidad...) e infraestructuras (provisión de agua corriente, de electricidad...) para asegurar el bienestar y el correcto funcionamiento de la organización de la sociedad urbana.
La función residencial se extiende por toda la ciudad, pero puede ser escasa en el área más central y prácticamente nula en las zonas industriales.
- El casco antiguo, si no ha sido rehabilitado, acaba siendo un barrio residencial degradado, con pocas comodidades y servicios. Por eso es habitado por personas sin muchos recursos (gente mayor, inmigrantes, etc.). Aprovechando la gran centralidad, a veces se dan procesos de gentrificación, lo que supone el conflicto con los residentes antiguos y su práctica expulsión, ya que los precios empiezan a subir y se hace prohibitivo residir allí.
- Algunos ensanches edificados durante los siglos XIX y XX siguen siendo extensas áreas residenciales de mayor a menor prestigio. Pero las nuevas clases acomodadas prefieren habitar en barrios exclusivos, a menudo en la periferia, con buenas condiciones de servicios y equipamientos. Sus habitantes pueden solventar la falta de transporte público por la disponibilidad de automóviles privados. Las antiguas viviendas en el centro pasan a ser ocupadas por oficinas o por personas con menor poder adquisitivo.
- En las zonas más periféricas acostumbran a localizarse barrios obreros, dado que los precios del suelo suelen ser más bajos. La red de transportes no siempre es buena, lo que dificulta la integración social y cultural con el resto de la ciudad.
Función comercial
Las actividades de intercambio de productos y de servicios son propias de todas las ciudades, tanto antiguas como contemporáneas. Así, la importancia de las ferias y de los mercados fue indiscutible en el establecimiento y desarrollo de muchas ciudades medievales. En la actualidad, las actividades comerciales se han multiplicado enormemente y abarcan cada día más productos, aspectos, ámbitos y escalas.
Las funciones comerciales crean, a su vez, muchas actividades derivadas, como las de almacenamiento y distribución, pero también otras muchas estrechamente relacionadas, como compañías de seguros, bancos, gestores, publicidad, etc., a la vez que atraen la localización de industrias.
Función industrial
La industria ha tenido mucha importancia en el desarrollo y la morfología de la ciudad contemporánea. Todavía hoy es posible ver fábricas, talleres y almacenes mezclados con las viviendas en muchas partes de la ciudad: acostumbran a ser actividades limpias, que requieren poco espacio y energía, y mantienen una estrecha relación con otras actividades cercanas de las que son proveedores o clientes.
Las industrias modernas que son contaminantes o ruidosas, o las que fabrican en serie a gran escala, necesitan espacios amplios, terrenos a precios asequibles y bien comunicados. Es por ello que tienden a instalarse en polígonos industriales cercanos a las ciudades.
Función militar
Antiguamente, la función militar era el motivo fundacional para muchas ciudades, ya que servían de refugio o de base estratégica. Hoy todavía es posible apreciarlo en el plano de ciudades como Ceuta o Toledo. Actualmente, algunas ciudades, por el hecho de estar situadas en lugares estratégicos, fronterizos, de paso o ser bases aéreas o navales, se han mantenido activas, convirtiéndose en nudos de comunicaciones o sedes de la industria bélica.
Función política y administrativa
Los poderes políticos acostumbran a asignar las funciones políticas y administrativas a ciudades que, en general, tienen muchas funciones económicas, están localizadas en nodos centrales bien comunicados o que, históricamente, han tenido un gran peso en la identidad de un territorio determinado. La capital suele ser un lugar donde abundan los funcionarios públicos, la burocracia y las empresas dedicadas al terciario superior. La cercanía a los poderes políticos es un argumento utilizado habitualmente por muchas empresas privadas, instituciones públicas y organismos financieros o de gestión para localizarse también en la capital.
Función cultural
Algunas ciudades tienen su origen en una función religiosa, al ser consideradas santuarios o lugares sagrados. En los lugares donde fieles y peregrinos acuden masivamente para realizar sus prácticas se requiere la organización de transportes, alojamientos, restaurantes y venta de objetos, lo que puede suponer una importante fuente de riqueza. Además, habitualmente la religión tiene notables implicaciones arquitectónicas, dado que comporta la construcción de templos y otros edificios específicos cuya singularidad y excepcionalidad les convierte en hitos artísticos. En España hay numerosas catedrales y mezquitas que reflejan esta realidad.
Existen también ciudades que se especializan en educación e investigación, al integrar universidades e instituciones relacionadas con ellas. A veces las aulas, laboratorios y bibliotecas se concentran en áreas específicas, llamadas campus, y paralelamente hacen que proliferen las librerías y las residencias para estudiantes. Es el caso de Salamanca o Alcalá de Henares.
Función lúdica y turística
Algunas ciudades tienen como función principal el turismo y el ocio, por el atractivo de su patrimonio cultural, como Granada o Tarragona, o por los elementos naturales, como Santa Cruz de Tenerife o San Sebastián. La actividad turística implica la existencia de una amplia oferta de servicios (hoteles, restaurantes, comercios). Los visitantes incrementan la población temporal y los problemas, pero también los beneficios y la promoción de la ciudad.
Numerosas ciudades, ante el declive de la industria, están intentando atraer turistas a través de campañas de marketing con eslóganes, logotipos y propaganda de toda clase, con los que se promocionan y publicitan los atractivos tradicionales de la ciudad. Además, se organizan eventos, desde exposiciones universales hasta ferias medievales, o se construyen edificios espectaculares, como por ejemplo museos o estadios, con los que atraer a más visitantes. Hay quien cree que todo ello convierte a las ciudades en una especie de parque temático.
6.2. El centro de la ciudad: función comercial, administrativa y simbólica
El área central de una ciudad acostumbra a coincidir con el casco histórico y con los primeros ensanches. Al ser la zona más conocida, constituye un referente simbólico para todos sus habitantes y también para los visitantes, dado que contiene gran parte de los atractivos que caracterizan la ciudad:
- A lo largo de las principales calles se concentra un gran número de funciones terciarias y servicios (comercios especializados, edificios de instituciones públicas, sedes bancarias y compañías de seguros, oficinas, bares y restaurantes) que aprovechan y, a la vez, incrementan la centralidad.
- Estas actividades se sitúan en el centro debido a su gran accesibilidad: muchos medios de transporte, que unen distintos puntos de la ciudad, la región o incluso países, convergen allí.
- La combinación entre fácil accesibilidad y abundantes actividades terciarias y de servicios produce una gran intensidad de circulación: trabajadores, visitantes o clientes generan grandes flujos de movilidad, especialmente durante el horario diurno de la jornada laboral. Mientras, puede suceder que el mismo centro permanezca prácticamente vacío durante la noche o en los días festivos.
- Todo ello favorece una gran presión por ocupar el suelo de esta zona, generando una fuerte competencia y, así, un alza en su valor. Dicha alza expulsa funciones y personas que no pueden asumir los precios de las viviendas; esto explica que acostumbren a ser zonas con escasa densidad residencial.