Fundamentos del Derecho de la Unión Europea: Tratados Constitutivos y el Impacto de Lisboa
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El Derecho Originario y Derivado de la Unión Europea
El Derecho originario es aquel contenido en los diversos tratados que los Estados miembros suscriben, siendo las fuentes de mayor rango y las que posibilitan la aparición del Derecho derivado, el cual está sometido al originario. El Derecho derivado no solo cederá en caso de contradicción con el originario, sino que además debe estar fundamentado y originado en los diferentes tratados que lo componen.
Tratados Constitutivos de la Unión Europea
Estos tratados encierran, por su vocación y contenido, el fundamento constitucional de la Unión en su conjunto, cuyo ordenamiento jurídico y político sustentan y estructuran. Actualmente, son cuatro los principales:
- Tratado de la Unión Europea (TUE): Texto base de inspiración de los principios constitucionales de la Unión.
- Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE): Anteriormente denominado Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, contiene la metodología y el peculiar engranaje jurídico-político conocido como sistema comunitario, donde se enmarcan y establecen la mayor parte de las políticas que lleva a cabo la Unión.
- Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom): Pese a su naturaleza formal constitutiva, hoy en día su actividad es residual.
- Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea: Aunque no es puramente un tratado, goza de su mismo rango constitucional y de idéntico valor jurídico.
Estos tratados han sido reformados en varias ocasiones por medio de tratados modificativos, el último de los cuales fue el Tratado de Lisboa, firmado en 2007 y en vigor desde diciembre de 2009.
Tratado de Lisboa: Claves y Reformas Fundamentales
Este tratado sustituyó a la propuesta de Constitución para Europa tras el fracasado Tratado Constitucional de 2004. Con el Tratado de Lisboa, la Unión Europea adquirió personalidad jurídica propia para firmar acuerdos internacionales a nivel comunitario. Se diseñó para mejorar el funcionamiento de la UE mediante la modificación del Tratado de la Unión Europea (TUE), conocido como Tratado de Maastricht, y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (TCE), conocido como Tratado de Roma.
Entre las reformas más importantes que introdujo, destacan:
- La reducción de las posibilidades de estancamiento en el Consejo de la Unión Europea mediante el voto por mayoría cualificada.
- Un Parlamento Europeo (PE) con mayor peso mediante la extensión del procedimiento de decisión conjunta con el Consejo de la Unión Europea.
- La eliminación de los tres pilares de la Unión Europea.
- La creación de las figuras de Presidente del Consejo Europeo y Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, para dotar de mayor coherencia y continuidad a las políticas de la Unión Europea.
Este tratado también hizo que la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea fuera jurídicamente vinculante.