Fundamentos de la Doctrina Cristiana: Virtudes y Vida Eterna

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Las Virtudes Teologales

  • 306. Las virtudes teologales son hábitos sobrenaturales, constantes y firmes, infundidos por Dios en el alma de los bautizados para hacerlos capaces de obrar como hijos suyos.
  • 307. Las virtudes teologales son tres: la fe, la esperanza y la caridad.
  • 308. La fe es la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que nos ha revelado, y que la Santa Iglesia nos propone.
  • 309. La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y confiamos en que Dios nos dará los medios para alcanzarlo.
  • 310. La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestros prójimos como a nosotros mismos por amor de Dios.

Muerte, Resurrección y el Juicio Final

  • 168. No; con la muerte el alma se separa del cuerpo, pero al final del mundo, cada alma se unirá a su cuerpo resucitado por el poder de Dios.
  • 169. Resurrección de la carne significa que Dios devolverá la vida incorruptible a nuestro cuerpo, reuniéndolo con nuestra alma.
  • 170. Sí, resucitaremos con el mismo cuerpo que ahora poseemos.
  • 171. No sabemos de qué modo resucitará la carne; en todo caso, es preciso apelar al poder infinito de Dios.
  • 172. Cada hombre será juzgado por Dios inmediatamente después de la muerte.
  • 173. El juicio final será cuando vuelva Cristo glorioso al final de los tiempos.
  • 174. Sufrirán una purificación después de la muerte aquellos que mueran en gracia y en la amistad de Dios, pero carecen de la santidad necesaria para entrar en la felicidad eterna del cielo.
  • 175. El infierno es la privación de Dios para siempre, unida a otros sufrimientos.
  • 176. La pena más grave que se padece en el infierno es la separación eterna de Dios, en quien el hombre tiene la vida y la felicidad.
  • 177. El cielo es la felicidad de los hombres que mueren en gracia y amistad de Dios, pues verán a Dios tal como Él es y gozarán de su amor para siempre.
  • 178. Van al cielo aquellos que mueren en gracia y amistad de Dios.
  • 179. La felicidad del cielo excede todo lo que la mente humana pueda pensar; por eso San Pablo, después de tener una visión del cielo, hizo un escrito que decía: "Ni ojo vio, ni oído oyó, ni la mente humana puede jamás soñar lo que Dios tiene preparado para los que le aman".

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