Fundamentos de la Ética: Emotivismo Moral vs. Deber Kantiano

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Principios Fundamentales de la Ética

La ética, para ser universal, debe ser intersubjetiva. Esto implica que se responde a una naturaleza humana común y se reconoce dicha naturaleza respetando la de los demás. A continuación, se exploran dos perspectivas opuestas sobre el fundamento de la moral.

El Emotivismo Moral: La Ética del Sentimiento

Esta corriente postula que la moral se basa en las emociones y los sentimientos. Es una ética a posteriori, donde el sentimiento moral solo surge tras la experiencia del hecho.

Sentimientos o pasiones como fundamento moral

El objetivo de esta ética es describir lo que de hecho es considerado bueno o malo por los seres humanos, no lo que deba serlo. El equivalente a las impresiones en la moral son las pasiones: un hecho dado, un impulso original e inexplicable que lo explica todo. Sin embargo, no toda pasión es un sentimiento moral. Este se define como un tipo específico de sentimiento de aprobación o reprobación que experimentamos ante ciertas acciones. Se caracteriza por ser natural y desinteresado.

Características del Emotivismo Moral

  • Ética a posteriori: El sentimiento moral solo se da cuando ocurre el hecho, y la razón nada puede anteceder como juicio a priori. Existe una similitud con la relación causal y una expectativa de placer y displacer moral.
  • Hedonista: El sentimiento moral es un sentimiento de placer o displacer desinteresado que surge ante ciertos actos.
  • Intersubjetiva: Para salvar la subjetividad en la que está sumida la ética, se explica la coincidencia del sentimiento moral en la mayoría de las personas apelando a una naturaleza humana común.

La Ética Kantiana: Razón y Deber

Para Immanuel Kant, la razón tiene un límite, pero le otorga un uso práctico fundamental en la moral. La ética no se basa en sentimientos, sino en el deber dictado por la razón.

La Buena Voluntad

Una buena voluntad es aquella que obra por deber, es decir, no por interés, inclinación o deseo. Obrar por deber es actuar por respeto a la ley moral que la voluntad se da a sí misma. La buena voluntad es buena solo por el querer, es decir, es buena en sí misma, no por lo que efectúe o realice, ni por su adecuación para alcanzar algún fin. Para que exista, debe haber valor moral e intencionalidad, independientemente del resultado final.

La Conciencia Moral

La conciencia moral dicta mandatos incondicionales. Por ejemplo, dice «no mentirás» sin condicionar de modo alguno el mandamiento. No establece circunstancias particulares bajo las cuales la ley tiene validez o no; el mandato es siempre absolutamente válido. De otra forma, no sería una exigencia moral.

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