Fundamentos de la Filosofía Presocrática: El Ser, el Devenir y la Moral Sofista

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Similitudes y diferencias entre el pensamiento de Heráclito y el de Parménides

Las diferencias fundamentales radican en la concepción del cambio y la permanencia. Parménides sostenía que lo único que existía era el Ser, el cual es inmutable, y negaba la posibilidad del cambio basándose en dos premisas lógicas:

  • 1. Que el Ser deje de ser lo que es, aunque sea por un instante, para "no ser", lo cual es imposible, ya que lo que es, es, y no puede no ser.
  • 2. Que el Ser llegue a ser de nuevo, lo cual resulta absurdo; lo que es, es y punto. Por lo tanto, el Ser es inmutable.

En cambio, Heráclito, al contrario de Parménides, afirmaba que el cambio existía y utilizaba el célebre ejemplo del río: "Si te bañas dos veces en un mismo río, ni tú ni el río serán los mismos en el segundo baño". Esto se debe a que las aguas ya no estarán en el mismo sitio y, por lo tanto, no serán las mismas; asimismo, el sujeto cambia cada segundo, tanto física como mentalmente.

¿Por qué para los sofistas la moral es convencional?

Para los sofistas, la moral es convencional porque sus experiencias los llevaron a la convicción de que las leyes y las instituciones son el resultado de un acuerdo o convención. Son de una manera determinada, pero nada impide que sean o puedan ser de otro modo. Los sofistas defendían el carácter convencional no solo de las instituciones políticas, sino también de las normas morales: lo que se considera bueno y malo no es algo fijo, absoluto, universalmente válido o inmutable.

Los sofistas contaban con un argumento doble para sostener esta postura:

  • De una parte, la falta de unanimidad acerca de qué sea lo bueno, lo justo, etc.
  • De otra parte, solían establecer una comparación entre las leyes y normas morales vigentes y la naturaleza humana.

¿Qué problemas dejaba Parménides sin resolver y por qué?

Parménides dejaba sin resolver las consecuencias de sus afirmaciones tajantes e ineludibles. Si, por una parte, de una única realidad no puede surgir la pluralidad y si, por otra, la razón nos obliga a aceptar la existencia de una única realidad, no había más remedio que declarar como irracionales e ininteligibles el movimiento y la multiplicidad.

Parménides destruye el concepto del vacío; para él, el vacío es el "no-ser", y el no-ser no es, es decir, no existe. Por lo tanto, la pluralidad y el movimiento resultan imposibles bajo su lógica. Parménides elimina lo cambiante al afirmar lo permanente; elimina lo que las cosas parecen ser (múltiples y mutables) al afirmar lo que son (una única realidad). En definitiva, elimina la pluralidad al establecer la unidad y descarta el conocimiento sensible en favor de la razón pura.

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