Fundamentos de la Filosofía Trascendental de Kant: Racionalismo, Empirismo e Ilustración
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El Contexto Filosófico de Immanuel Kant
El contexto filosófico en el que se desarrolla la obra de Immanuel Kant está dominado por el enfrentamiento entre el racionalismo y el empirismo, corrientes que sostenían concepciones radicalmente diferentes sobre el conocimiento humano.
El Conflicto Epistemológico
Mientras que los racionalistas fundamentaban todo el conocimiento en principios procedentes de la razón (saber a priori), los empiristas apoyaban su explicación del conocimiento en los datos de la experiencia (saber a posteriori).
Kant, aunque educado en el racionalismo, fue profundamente sensible a los argumentos del empirismo. Su objetivo fue sintetizar ambas corrientes en lo que denominó su filosofía trascendental.
El Debate sobre la Metafísica: Wolff vs. Hume
Este conflicto se manifestaba claramente en el debate sobre la posibilidad de la metafísica:
- Desde el racionalismo dogmático alemán, Christian Wolff defendía la posibilidad de la metafísica, es decir, de un saber a priori, independiente de la experiencia, acerca del alma, del mundo y de Dios.
- Desde el empirismo, David Hume, al fundar el conocimiento humano exclusivamente en la experiencia, consideraba la metafísica una ciencia imposible.
El Periodo Crítico Kantiano
El resultado de este choque intelectual fue el llamado “periodo crítico kantiano”. Durante este tiempo, Kant se ocupó, en primer lugar, de buscar las condiciones que hacen posible el conocimiento universal y necesario, que es el objeto central de su obra cumbre, la Crítica de la razón pura. Concluyó que tales condiciones se cumplen tanto para las matemáticas como para la física, pero no para la metafísica.
El Contexto Sociocultural: La Era de la Ilustración
La Ilustración: Reivindicación de la Razón y la Libertad
Las ideas ilustradas supusieron, ante todo, una profunda reivindicación del ser humano. Este movimiento se alzó frente al periodo anterior, en el que el individuo se hallaba subordinado al poder político de los regímenes absolutistas y al poder intelectual y religioso, ejercido por las iglesias aliadas con el poder estatal.
Bajo la divisa de la razón, los ilustrados —los “filósofos”, como ellos mismos se autodenominaban— trataron de construir un mundo en el que triunfara la libertad de pensamiento y de conciencia.
El Deísmo y la Tolerancia Religiosa
Se ha presentado muchas veces a los ilustrados como antirreligiosos o ateos, en concreto a los materialistas. Sin embargo, muchos mantuvieron posiciones filosóficas que buscaban hacer de la religión algo más amable y humano. De ahí su firme defensa de la tolerancia.
La concepción de Dios promovida por muchos ilustrados recibe el nombre de Deísmo: un Dios que no impone dogmas ni normas de comportamiento específicas, permitiendo la autonomía moral y racional del individuo.