Fundamentos de la Patrística y las Corrientes Heréticas en el Cristianismo Primitivo

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La Patrística: Formación de la Doctrina Cristiana

La Patrística se define como el conjunto de escritos cristianos que ayudaron a formar la doctrina oficial de la Iglesia. Resulta complejo distinguir, desde una perspectiva puramente filosófica, entre algunos autores cristianos que más tarde fueron considerados herejes —pero que contribuyeron a la construcción teórica— y los denominados Padres de la Iglesia.

Misión y Objetivos de la Patrística

La misión fundamental de la patrística es establecer una terminología religiosa unificada y precisar los conceptos doctrinales con el fin de erradicar las disputas teológicas. En este proceso, es necesario diferenciar entre la patrística de los autores griegos y la de los latinos, especialmente en torno al dogma de la Trinidad:

  • Padres griegos: Defendían la concepción de tres personas en un solo Dios.
  • Padres latinos: Planteaban la idea de un Dios que creó a Jesús para que hablara en su nombre.

Finalmente, se impuso la concepción griega en el canon oficial.

Etapas Históricas de la Patrística

La historia de la patrística se divide cronológicamente en tres etapas fundamentales:

  1. Hasta el año 200 d.C. (Apologetas): Se dedicaron a realizar la apología, entendida como la defensa y definición del cristianismo frente al paganismo. Son escritos breves de moderada relevancia filosófica, destacando figuras como Justino y Tertuliano.
  2. Del 200 al 450 d.C. (Patrística Media): Etapa centrada en la elaboración profunda de las doctrinas. En este período destaca la figura de Agustín de Hipona, cuya influencia será absoluta hasta el surgimiento de la escolástica en el siglo XII.
  3. A partir del 450 d.C.: Se inicia un período de revisión doctrinal en el cual destaca principalmente la figura del Pseudo Dionisio.

Interpretaciones y Movimientos Heréticos

Toda esta sistematización y concreción de conceptos surge como respuesta a las diferentes interpretaciones que las comunidades cristianas hacían del Evangelio, muchas de las cuales terminaron por considerarse heréticas.

Los Gnósticos

Los Gnósticos representan los primeros movimientos cristianos. Pretendían alcanzar el conocimiento de las verdades últimas mediante una síntesis entre el cristianismo, la filosofía helenística y las religiones orientales. Sus tesis principales incluían:

  • La salvación solo es posible por la vía del conocimiento (gnosis).
  • El Dios del Antiguo Testamento no es el auténtico Dios, sino un Demiurgo: un hacedor de bajo rango cuyo control sobre el mundo es imperfecto y que castiga a la humanidad.
  • La revelación tiene como fin mostrarnos al Dios auténtico, quien está más allá de esta realidad y de las leyes de la Iglesia.
  • La concepción de la divinidad gnóstica poseía un carácter femenino.

El Maniqueísmo

Fundado por Manes (o Maní) en el siglo III, este movimiento une elementos del judaísmo, cristianismo y budismo. Su doctrina se basa en la existencia de dos sustancias eternas en conflicto:

  • La Luz: Representa a Dios.
  • La Oscuridad: Representa el mal y el demonio.

Ambas sustancias están separadas pero tienden a expandirse, entremezclándose en el mundo terrenal. El ser humano debe luchar para que el bien se imponga, impulsando así el progreso humano.

El Arrianismo

Su propulsor fue Arrio, considerado el principal hereje del cristianismo primitivo, motivo por el cual sus escritos fueron destruidos. Su tesis central afirmaba que Jesús no es Dios, sino simplemente un hombre creado por Dios. A pesar de ser condenados en el Concilio de Nicea, los arrianos mantuvieron una gran influencia hasta el siglo VIII debido a su elevado número de seguidores.

El Pelagianismo

Creado por Pelagio, contemporáneo de Agustín de Hipona, con quien mantuvo intensos debates teológicos. Sus puntos clave fueron:

  • Libre albedrío: A diferencia de Hipona, Pelagio sostenía que el hombre nace sin pecado.
  • Negación del pecado original: No existe una transmisión hereditaria de la culpa; solo somos pecadores cuando decidimos pecar libremente.
  • Naturaleza humana: Los deseos corporales (lo concupiscible) son procesos naturales y no pecados en sí mismos.
  • Salvación: El bautismo no es indispensable al no existir el pecado original. Para salvarse, no es estrictamente necesaria la mediación de la Iglesia, sino el seguimiento de la ley y los Evangelios.

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