Fundamentos de la Revelación Divina: Escritura, Tradición y Magisterio
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I. La Fuente Única de la Palabra de Dios
La **Sagrada Escritura** y la **Santa Tradición** constituyen un único depósito sagrado de la palabra de Dios. En este depósito, como en un espejo, la Iglesia peregrinante contempla a Dios, fuente de todas sus riquezas.
La Iglesia, mediante su enseñanza, su vida y su culto, conserva y transmite a todas las edades lo que ella es y todo lo que cree.
En virtud de su sentido sobrenatural de la fe, todo el Pueblo de Dios no cesa de acoger el don de la Revelación divina, de penetrarla más profundamente y de vivirla de modo más pleno.
El Oficio de Interpretación
El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios ha sido confiado únicamente al **Magisterio de la Iglesia**: al Papa y a los obispos en comunión con él.
II. La Sagrada Escritura: Palabra Inspirada
Toda la Escritura divina es un libro, y este libro es **Cristo**, porque:
- Toda la Escritura divina habla de Cristo.
- Toda la Escritura divina se cumple en Cristo.
Naturaleza e Inspiración
Las Sagradas Escrituras contienen la Palabra de Dios y, porque están inspiradas, son realmente Palabra de Dios.
Dios es el autor de la Sagrada Escritura porque inspira a sus autores humanos: actúa en ellos y por ellos. Esto da la seguridad de que sus escritos enseñan sin error la **verdad salvífica**.
Interpretación Bíblica
La interpretación de las Escrituras inspiradas debe estar sobre todo atenta a lo que Dios quiere revelar por medio de los autores sagrados para nuestra salvación. Lo que viene del Espíritu solo es plenamente percibido por la acción del Espíritu.
El Canon Bíblico
La Iglesia recibe y venera como inspirados los **cuarenta y seis libros del Antiguo Testamento** y los **veintisiete del Nuevo**.
Centralidad de los Evangelios
Los cuatro Evangelios ocupan un lugar central, pues su centro es **Cristo Jesús**.
Unidad de los Testamentos
La unidad de los dos Testamentos se deriva de la unidad del plan de Dios y de su Revelación:
- El Antiguo Testamento prepara el Nuevo.
- El Nuevo da cumplimiento al Antiguo.
- Los dos se esclarecen mutuamente.
- Los dos son verdadera Palabra de Dios.
La Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo. Aquélla y éste alimentan y rigen toda la vida cristiana.
III. El Misterio Central de la Fe: La Santísima Trinidad
(Temas para el 3er Parcial)
Creer en la Santísima Trinidad consiste en creer que hay **un solo Dios**, que es una esencia y **Trino en Personas**.
Origen de la Doctrina
Llegamos a esta verdad por medio de la **Revelación**.
La fe empieza y culmina en este misterio, el cual es la fuente de los demás misterios de la fe cristiana.