Fundamentos Textuales de la Biblia: Historia de las Traducciones y las Fuentes del Pentateuco
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Las Traducciones Fundamentales de la Biblia
Existen diversas versiones básicas de la Biblia. Las numerosísimas ediciones en todos los idiomas son traducciones de una u otra versión. Las fundamentales son la Septuaginta o versión de los setenta, la Masora o texto masorético y la Vulgata.
Versiones Clave del Texto Bíblico
Septuaginta (Versión de los Setenta)
Es la traducción del Antiguo Testamento del hebreo clásico al griego, realizada a partir del siglo III a. C. en Alejandría. Existe una leyenda que cuenta que 70 ancianos (escribas), trabajando por separado durante 70 días, llegaron exactamente a la misma traducción.
Masora (Texto Masorético)
En el siglo VII d. C., un grupo de sabios judíos llamados masoretas fijaron el sentido del texto hebreo añadiendo las vocales en forma de puntos por debajo y por encima de las consonantes, realizando la traducción del hebreo clásico al hebreo vocalizado (Masora o texto masorético).
Vulgata
Es la versión latina, realizada por San Jerónimo en el siglo IV d. C. Dicha traducción se hizo desde el griego y el hebreo clásico al latín, abarcando ambos períodos, antes y después de Cristo.
Impacto Histórico y Concilios
En 1546, el Concilio de Trento aceptó esta traducción (la Vulgata) como única válida, hasta el año 1962, en el cual el Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII, permitió hacer traducciones a las lenguas vernáculas (propias de cada lugar).
El primer libro impreso fue la Biblia, en 1455, por Gutenberg en Maguncia.
Tradiciones Documentales del Pentateuco: Yahvista y Elohista
Las tradiciones del Pentateuco se distinguen por un uso particular del lenguaje, diferentes estilos literarios, preocupaciones e intenciones distintas, y formas específicas de concebir a Dios y la relación con él.
La Tradición Yahvista (J)
La primera tradición es la Yahvista, denominada así porque designa a Dios como Yahvé. Es la más antigua, surgió alrededor del año 950 a. C. en el reinado de Salomón, en los ambientes reales de Jerusalén. La figura del rey es muy importante porque otorga unidad a la fe. Los relatos son vivos, llenos de imágenes concretas y, generalmente, Dios es presentado de forma antropomórfica (como humano).
La Tradición Elohista (E)
La segunda tradición es la Elohista, llamada de esta forma porque a su Dios se lo conoce como Elohim. Sus comienzos se remontan al año 750 a. C. en el reino del norte, cuando se divide el reino de David y Salomón. Los escritores de esta tradición se nutren de pensamientos de los profetas, puesto que recordar al pueblo sus tradiciones es para ellos una forma de conducirlos a la alianza.
A diferencia de la Yahvista, la Elohista evita hablar de Dios como si fuese un hombre. En esta tradición, Dios se manifiesta a través de sueños, visiones, ángeles y teofanías; Dios es inaccesible y su revelación es mediada.