La Generación del 27: Autores, Etapas y Evolución Literaria en la Edad de Plata
Introducción a la Generación del 27
La Generación del 27 agrupa a un conjunto de poetas nacidos aproximadamente entre 1891 y 1905, quienes publicaron sus primeras obras en los años 20 del siglo XX. Entre ellos destacan figuras fundamentales como Pedro Salinas, Jorge Guillén, Federico García Lorca y Rafael Alberti.
Este movimiento pertenece a una generación más amplia de escritores y artistas de la Edad de Plata, cuya trayectoria se clausuró trágicamente con la Guerra Civil (1936-1939). Dentro de este brillante grupo también sobresalen narradores como Rosa Chacel y Ramón Sender, dramaturgos como Max Aub y Alejandro Casona, el pintor Salvador Dalí y el cineasta Luis Buñuel.
Orígenes y Consolidación del Grupo
Hacia 1923, algunos autores toman conciencia de sus afinidades artísticas en la Residencia de Estudiantes de Madrid o a través de sus colaboraciones con la revista Índice. A través de la influencia francesa, se interesan por innovaciones como el cubismo o la poesía pura, y rescatan el interés por el Barroco, en especial por Luis de Góngora, cuyo tercer centenario de su muerte (1927) sirvió para dar nombre al grupo, el cual acaba superando al Modernismo.
La Revista de Occidente, creada por Ortega y Gasset en 1923, dio a conocer las primeras creaciones de parte del grupo, que a su vez fundó otras publicaciones relevantes como Litoral, Verso y Prosa, Carmen o Gallo.
Etapas de la Generación del 27
1. Purismo en la poesía (Hasta 1927)
- Aunación de tradición y vanguardia.
- Reivindicación del Siglo de Oro español mediante un lenguaje innovador.
- Influencia decisiva del poeta francés Paul Valéry.
- La poesía de Juan Ramón Jiménez influye profundamente en Pedro Salinas y Jorge Guillén, orientándolos hacia la desnudez y la vuelta al clasicismo.
2. Madurez y compromiso (Hasta 1936)
Algunos poetas como Lorca, Alberti, Cernuda y Aleixandre muestran su insatisfacción con la poesía pura, coincidiendo con sus crisis personales ante la dictadura de Primo de Rivera, influenciados además por el surrealismo. Preconizan la libertad y la imaginación, inspirándose en autores raros y "malditos" como Lautréamont, Sade y Rimbaud.
La exploración del subconsciente y la fantasía coincide con la influencia del psicoanálisis y del marxismo, corrientes que los surrealistas quisieron conciliar. Se intenta transmitir la incongruencia del mundo exterior y el mundo interno del poeta, como se observa en «Poeta en Nueva York» de Lorca.
Asimismo, se empieza a atender a los problemas sociales, actitud que favorece la proclamación de la II República en 1931 y su política educativa de extensión cultural (el patronato de Misiones Pedagógicas y los teatros universitarios populares como «La Barraca» de Lorca). Destaca en este compromiso político la obra «Poeta en la calle» (1934) de Rafael Alberti.
3. Dispersión y Exilio
Al estallar la Guerra Civil, todos tomaron partido por la República, a excepción de Gerardo Diego. Federico García Lorca fue asesinado al mes de iniciada la guerra, Jorge Guillén fue encarcelado en Sevilla aunque logró exiliarse, al igual que lo hicieron Salinas, Altolaguirre, Alberti y Cernuda.
En el exilio se intensifica la poesía de estos autores y el tratamiento de temas relacionados con problemas humanos y sociales. Por otro lado, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre, que permanecieron en España, lograron que las jóvenes generaciones se interesaran por la obra de los exiliados. Obras como «Hijos de la ira» del primero y «Sombra del paraíso» del segundo (ambas de 1944) tuvieron una influencia decisiva en la evolución de la poesía española de posguerra.