El Golpe de Estado de Primo de Rivera (1923): Contexto, Manifiesto y Legado en España

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El Golpe de Estado de Primo de Rivera (1923): Contexto, Manifiesto y Consecuencias

El ascenso de socialistas y republicanos alarmaba a la oligarquía y a los militares. Además, en 1921 se había fundado el Partido Comunista de España (PCE), tras una escisión del movimiento socialista. En quinto lugar, las luchas sociales asustaban a las clases dirigentes y las llevaron a valorar que un gobierno autoritario podía ser el freno definitivo al crecimiento del movimiento obrero.

Las clases medias, desengañadas del régimen y exasperadas por la corrupción política, el alza de los precios y la cuestión marroquí, presionaban en el mismo sentido. La prensa de izquierdas y derechas coincidía en una crítica permanente al Gobierno y a los partidos de turno. Una dictadura militar era, posiblemente para la derecha, una solución a la permanente inestabilidad política. Para los militares, era la única forma de detener el Expediente Picasso, y este fue un factor determinante para llevar a cabo el golpe.

El Levantamiento y el Apoyo Real

El 12 de septiembre, Primo de Rivera, capitán general de Cataluña y cabeza de la conspiración, se sublevó contra el Gobierno. Pese a la oposición y al intento de reacción de este, el golpe triunfó gracias al silencio, primero, y al apoyo, después, de Alfonso XIII, quien acabó encargando al general formar gobierno. Primo de Rivera se presentó al país a través de un manifiesto, cuyo fragmento es el texto que comentaremos.

El Manifiesto de Primo de Rivera: Justificaciones y Objetivos

Una vez contextualizado el texto propuesto, procedemos a su comentario. El manifiesto, dirigido al país en general y, especialmente, al ejército, parte de un aspecto fundamental: los golpistas no querían forzar la legalidad vigente («hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad»), pero se vieron forzados a dar el golpe de Estado, porque la necesidad de ayudar a la patria primaba sobre el respeto a las normas legales.

Los objetivos declarados del golpe militar eran: «liberar a España de los profesionales de la política» y poner fin al «cuadro de desdichas e inmoralidades del 98». El Desastre del 98, con la pérdida de las colonias, fue un duro golpe para el ánimo de los españoles y, más aún, para los militares. Significó el inicio de la crisis del sistema de la Restauración, al considerar a los políticos como los responsables. Rivera culpabiliza a los políticos de la situación, señalando el turnismo, el caciquismo, las irregularidades políticas y la corrupción.

La solución a esta situación, según el manifiesto, es una regeneración política que deben llevar a cabo los militares. A continuación, el manifiesto presenta una extensa lista de argumentos de diversa índole (políticos, sociales, económicos, militares, religiosos). Reitera que el golpe es algo que el pueblo «demanda». Es crucial recordar que el golpe de Estado se produjo la misma semana en que se iba a publicar el Expediente Picasso.

Medidas Implementadas y Consecuencias del Régimen

Una vez expuestos los objetivos y las justificaciones, el manifiesto anuncia una serie de medidas a implementar:

  1. En primer lugar, se anuncia la organización de un gobierno presidido por él, que sería un Directorio Militar (constituido exclusivamente por militares), un gobierno provisional bajo la premisa: «se constituirá en Madrid un Directorio Militar con carácter provisional». Sin embargo, ese carácter provisional no se mantuvo, ya que el régimen se extendió por seis años, dividido en dos etapas: el Directorio Militar y el Directorio Civil.
  2. En segundo lugar, se hace referencia al intento de solucionar el problema de Marruecos, prometiendo una «solución pronta, digna y sensata». Esto se concretaría dos años después en una operación militar conjunta entre Francia y España, cuyo éxito le otorgó gran popularidad.
  3. En tercer lugar, se propone apartar a los partidos políticos, con la declaración: «la responsabilidad colectiva de los partidos políticos la sancionaremos con este apartamiento total a que los condenamos». Se prohibieron todos los partidos políticos y se estableció un partido único, la Unión Patriótica, bajo el mando de un militar.

La consecuencia directa de estas medidas fue el fin del sistema constitucional en España y el inicio de una férrea dictadura militar. Primo de Rivera se convirtió en ministro único y se declaró la guerra (en un sentido amplio, contra la inestabilidad y los problemas del país). Finalmente, la dictadura concluyó el 27 de enero de 1930 con la dimisión de Primo de Rivera y el intento del rey de perpetuar el régimen a través del nombramiento de otros militares, como Berenguer. La actitud del monarca hacia el régimen fue un factor determinante en la caída de la monarquía y la proclamación de la Segunda República.

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