La difusión global de la crisis de 1929: comercio, capitales y patrón oro

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Resumen

El texto explica cómo la crisis de 1929 se extendió por el mundo a través de tres canales: el hundimiento del comercio internacional, las repatriaciones de capital y el derrumbe del patrón oro. Analiza las medidas proteccionistas, las devaluaciones competitivas y el papel de países como Austria, Alemania, Inglaterra o Estados Unidos. El estudiante comprenderá por qué la falta de cooperación internacional agravó la depresión.

Puntos clave

  • Entre 1929 y 1932 el comercio mundial se redujo en dos tercios, y los precios de las mercancías cayeron más que las cantidades comerciadas.
  • El proteccionismo y las devaluaciones competitivas, junto con la subida de aranceles y cupos, restringieron las importaciones a nivel global.
  • Entre 1931 y 1937 los países acreedores repatriaron capital similar al exportado en la década anterior, y Estados Unidos pasó de acreedor a deudor.
  • La combinación de crisis de deuda y crisis bancaria desencadenó una cadena de crisis financieras y de balanza de pagos.
  • El patrón oro se derrumbó primero en la periferia, por la caída de los precios de las exportaciones primarias frente a las manufacturas y la presión sobre las reservas.
  • La caída de un banco austriaco se extendió a Alemania y Polonia, y la imposibilidad de convertir la libra en oro en Inglaterra puso fin al patrón oro como régimen monetario internacional.

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La Difusión Global de la Crisis de 1929: Mecanismos y Consecuencias

En la comprensión de los canales de difusión de la crisis de 1929, es fundamental considerar tres aspectos clave: el hundimiento del comercio internacional, las repatriaciones de capital y el derrumbamiento del patrón de cambios de oro tanto en la periferia como en el núcleo de la economía mundial.

Hundimiento del Comercio Internacional

Entre 1929 y 1932, el comercio mundial redujo su valor en dos tercios. Es importante destacar que los precios de las mercancías bajaron más que las cantidades comerciadas. Estados Unidos, al exportar la crisis, redujo drásticamente sus importaciones, lo que a su vez disminuyó la demanda de sus importaciones por parte de los países que le servían. En el ámbito de las políticas económicas, la adopción generalizada de medidas proteccionistas y la falta de cooperación entre países causaron que, a nivel monetario, surgiera una política de devaluaciones competitivas y que, a nivel comercial, se impusiera la elevación de aranceles y cupos con el fin de restringir las importaciones.

Estados Unidos adoptó una política proteccionista, una senda que otros países imitaron, lo que llevó al rechazo de productos estadounidenses y a la restricción generalizada de las importaciones.

En conclusión, esta situación representó un grave perjuicio para el comercio internacional durante la década siguiente, afectando negativamente al proceso de recuperación económica global.

Las Repatriaciones de Capital

La crisis de 1929 se inició con el crac de la bolsa de Nueva York, acompañado de la paralización de las exportaciones de capital de Estados Unidos y de otros países, y la adopción de una política desinversora. Esto ocurrió dado que se consideró la imposibilidad de devolución de los créditos por parte de ciertos países deudores.

Entre 1931 y 1937, los países acreedores repatriaron una suma de capital semejante a la que habían exportado en la década anterior. Como resultado, Estados Unidos pasó de ser acreedor del mundo a ser deudor en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Las repatriaciones de capital tuvieron efectos negativos para la economía internacional, sobre todo para las economías más endeudadas y las exportadoras de productos primarios, especialmente en Europa del Este o en la denominada “periferia”.

La combinación de la crisis de la deuda y la crisis bancaria desencadenó una serie de crisis financieras y de balanza de pagos en cadena.

El Derrumbamiento del Patrón Oro

Cabe destacar la desintegración del sistema monetario y financiero, que se inició en la periferia. Los precios de las exportaciones cayeron más rápido que los de las importaciones, y los precios de los bienes primarios disminuyeron en relación con los de los bienes manufacturados, lo que causó un fuerte desequilibrio. Además, el desequilibrio comercial y el déficit en la cuenta de transferencias y de capital afectaron negativamente a la balanza de pagos, lo que no era favorable para el crecimiento económico. Las exportaciones generaban menos ingresos, mientras que las obligaciones financieras fijadas en oro persistían. Esta situación llevó al abandono del patrón oro, a la implementación de políticas de austeridad extrema, a la devaluación monetaria, a la reducción de las importaciones y a la falta de pago de la deuda exterior.

Países como Australia, Argentina y Nueva Zelanda restringieron las importaciones y emprendieron políticas de sustitución de importaciones.

El estallido del patrón oro, que se manifestó en la crisis de los países deudores y de los productores de bienes primarios (que no eran necesariamente deudores), acabó afectando a los países acreedores y provocando la caída del sistema monetario internacional.

Los países de la periferia tenían sus reservas constituidas, en su mayor parte, en las monedas fuertes del sistema, lo que ejerció una fuerte presión sobre estas. El dólar resistió, pero la libra no, precipitando así el derrumbe del sistema monetario internacional.

Geográficamente, el origen de esta fase se ubica en Austria, con la caída de una importante entidad bancaria que precipitaría un hundimiento que se repetiría en otros países centroeuropeos como Alemania y Polonia. Además, los depósitos de Alemania y Austria se encontraban en moneda extranjera. Si la cooperación internacional hubiera existido y no se hubiera puesto en marcha un proceso de desinversión, la caída no habría sido tan generalizada. Esto trajo consigo en Inglaterra la imposibilidad de la convertibilidad de la moneda en oro, al carecer de reservas suficientes, lo que culminó en el abandono del patrón oro y el fin de este como régimen monetario internacional.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué se redujo tanto el comercio internacional tras 1929?

La adopción generalizada de medidas proteccionistas, la falta de cooperación entre países, las devaluaciones competitivas y la elevación de aranceles y cupos restringieron las importaciones. Además, Estados Unidos redujo drásticamente sus importaciones, lo que disminuyó la demanda de los países que le servían.

¿Qué fueron las repatriaciones de capital?

Fueron la devolución a sus países de origen de los capitales que los países acreedores habían invertido o prestado en el exterior. Entre 1931 y 1937 se repatriaron sumas similares a las exportadas en la década anterior, lo que perjudicó sobre todo a las economías más endeudadas y a la periferia.

¿Cómo terminó el patrón oro?

El sistema comenzó a desintegrarse en la periferia por el desequilibrio de precios y la presión sobre las reservas en monedas fuertes. Tras la caída de bancos centroeuropeos, Inglaterra no pudo mantener la convertibilidad de la libra en oro por falta de reservas, lo que puso fin al patrón oro como régimen monetario internacional.

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1. ¿Cuánto se redujo el valor del comercio mundial entre 1929 y 1932?
2. ¿Qué país pasó de ser acreedor del mundo a deudor en vísperas de la Segunda Guerra Mundial?
3. ¿Dónde se ubica geográficamente el origen de la fase de hundimiento bancario que se extendió al sistema monetario?
4. ¿Qué moneda no resistió la presión y precipitó el derrumbe del sistema monetario internacional?
5. ¿Qué tipo de política adoptaron países como Australia, Argentina y Nueva Zelanda?

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