Grandes Maestros de la Narrativa Hispanoamericana: Vargas Llosa y Cortázar
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Mario Vargas Llosa
El escritor peruano es otra de las grandes figuras de la narrativa hispanoamericana por su incansable indagación en las técnicas narrativas y por la complejidad de sus mundos novelescos.
Su primera obra, “La ciudad y los perros”, que encabezó el boom, expresa, a través de la denuncia del machismo y la violencia de un colegio militar limeño, una crítica a la sociedad peruana. “La casa verde” entremezcla tres historias, ambientadas en tres lugares distintos de la selva, que confluyen en un prostíbulo.
“Conversación en la Catedral” es su obra más ambiciosa y lograda. Su compleja estructura, con constantes saltos temporales y cambios de punto de vista, se articula en cuatro historias. Ofrece un desolador fresco de la sociedad peruana bajo una dictadura.
Otras novelas interesantes son:
- La humorística “Pantaleón y las visitadoras”.
- La autobiográfica “La tía Julia y el escribidor”.
- La monumental “La guerra del fin del mundo”, sobre una utópica rebelión campesina en Brasil.
Ha escrito también cuentos, una excepcional novela corta (“Los cachorros”) y teatro.
El realismo fantástico de Julio Cortázar
El argentino Julio Cortázar vivió la mayor parte de su vida en París, aunque siguió los problemas políticos y sociales de Hispanoamérica y defendió las revoluciones cubana y sandinista.
Sus novelas se caracterizan por su radical experimentalismo formal y por su análisis del hombre contemporáneo, con sus preocupaciones existenciales y sociopolíticas. Lo fantástico domina en “Los premios”, mientras que “Libro de Manuel” es una crítica a las dictaduras con técnica de collage.
Su principal novela, “Rayuela”, es una obra clave de la literatura hispanoamericana. Su estructura en secuencias sueltas permite distintas lecturas y, por tanto, diversas interpretaciones. Con ello pretende expresar mejor los temas del caos y el azar de nuestra vida y de la relación entre el artista y lo creado.
Quizá lo mejor de su obra sean sus cuentos (“Bestiario”; “Final de juego”; “Todos los fuegos el fuego”) en los que, con un estilo ambiguo, irónico y tierno a la vez, lo fantástico y lo absurdo surgen en medio de lo cotidiano. También ha escrito libros misceláneos (“Historias de cronopios y de famas”; “La vuelta al día en ochenta mundos”), de un peculiar e incisivo humorismo.