Grandes Maestros del Renacimiento y Barroco: Berruguete, El Greco, Borromini y Bernini
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Alonso Berruguete: Maestro del Renacimiento y Manierismo (España, s. XVI)
Pintor y escultor. Aunque trabajó la piedra, empleó con preferencia la madera tanto para el relieve como en bulto redondo, con destino a los retablos de las iglesias. Su formación clásica se manifiesta en el Desnudo de Eva (sillería de Toledo) o en el recuerdo del Laocoonte.
Con un gusto muy manierista, Berruguete deforma y estira sus figuras y exagera los escorzos para lograr imágenes de gran fuerza y vitalidad, aunque desentendiéndose del acabado.
El Greco: La Singularidad del Manierismo en España
Nacido en Creta y formado en Italia dentro de la escuela veneciana. Encontró el aprecio de un grupo de eclesiásticos e intelectuales que no dejaron de encargarle obras a pesar de los fracasos iniciales con el rey Felipe II, quien rechazó colocar en la basílica de El Escorial el Martirio de San Mauricio.
El alargamiento de las figuras, que se irá haciendo mayor con el tiempo, y los colores agrios son las notas características de una pintura muy personal y de carácter intelectual, en la que se pueden destacar obras maestras como el Entierro del Conde de Orgaz.
Francesco Borromini: La Ruptura del Barroco (Italia, s. XVII)
Rival de Bernini, trabajó siempre en Roma en un estilo decididamente barroco, con predominio de las superficies curvas o quebradas, rompiendo el equilibrio clásico. Sus dos obras más célebres son:
- La iglesia de San Carlos de las Cuatro Fuentes, de planta elíptica.
- La iglesia de San Ivo, con una cúpula en la que combina líneas curvas y ángulos rectos, rematada por una linterna helicoidal.
Gian Lorenzo Bernini: El Genio del Barroco Italiano (s. XVII)
Escultor y arquitecto, además de pintor, fue también el impulsor del urbanismo barroco. En San Pedro del Vaticano completó la decoración interior con el baldaquino bajo la cúpula de Miguel Ángel, en el que emplea columnas salomónicas de fustes retorcidos, y se encargó de urbanizar la gran plaza elíptica con una imponente columnata.
La Escultura de Bernini
Bernini fue, además, el más importante escultor barroco. Sus obras más notables —Apolo y Dafne, David y el Éxtasis de Santa Teresa— acentúan el movimiento y la expresividad, además de tratar de captar en el mármol, por medio del acabado, las distintas texturas de las cosas.