Grandes Pensadores: Naturaleza Humana, Conocimiento y Mente
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La Ley Natural y sus Preceptos
La Ley Natural, concebida como hecha por Dios, establece el principio fundamental de "haz el bien y evita el mal". De ella se derivan otros preceptos esenciales:
Ser Natural
El hombre tiende a conservar la existencia y su propia vida (el suicidio, desde esta perspectiva, es considerado inmoral).
Ser Animal
Procrear y cuidar de sus hijos (la homosexualidad, según esta visión, es inmoral por no poder reproducirse).
Ser Racional
Búsqueda de la verdad y vivir en sociedad.
De aquí se derivan unas leyes sociales, como la Ley Positiva, que establece que la convivencia solo es posible con normas que la regulen.
René Descartes: Racionalismo y Dualismo
Descartes propone dudar de todo aquello que no sea evidente. Su criterio de verdad es aceptar como verdadero solo lo que se presenta de forma clara y distinta.
Duda de las cosas que percibimos a través de los sentidos, estableciendo que él es una cosa que piensa, su yo (que duda, engaña...) y su alma (la famosa frase: «Pienso, luego existo»).
Su concepción del ser humano es un dualismo radical:
- Alma: Identificada con el yo, el pensamiento (sustancia pensante) e inmaterial.
- Cuerpo: Materia (sustancia extensa).
El yo se identifica con el alma y el pensamiento. El cuerpo es extensión (longitud, anchura...). Pensar es todo acto mental: sentir, imaginar, entender, querer...
Para Descartes, es evidente que el alma puede sobrevivir sin el cuerpo porque es inmortal. Alma y cuerpo se relacionan a través de la glándula pineal. El ser humano, según Descartes, es libre.
David Hume: Empirismo y la Naturaleza del Conocimiento
Hume, un destacado empirista, sostiene que el origen de todo conocimiento está en la experiencia.
Distingue dos elementos fundamentales del conocimiento:
- Impresiones: Percepciones vivas y directas que recibimos a través de los sentidos (olor, color...).
- Ideas: Son los recuerdos o copias menos vívidas de las impresiones.
Su criterio de verdad establece que una idea es verdadera si podemos encontrar una impresión que la ha producido. Para Hume, no existe el yo o el alma, porque no tenemos una impresión directa de ese sujeto. Así que solo podemos decir que somos un suceder de impresiones e ideas. Menos aún podemos afirmar la existencia de un alma inmortal, ya que no tenemos ninguna experiencia de ella. Su posición frente al ser humano es monista.
Sigmund Freud: El Inconsciente y la Psique Humana
Freud es el descubridor del inconsciente: una parte de nuestra mente que no recordamos pero que afecta profundamente a nuestro comportamiento. A veces, puede producir alteraciones de personalidad (fobias, neurosis).
Desarrolló una terapia, el psicoanálisis, buscando que el paciente recordase un contenido inconsciente para curar estas alteraciones. Para ello, utilizaba diversas técnicas:
- Las asociaciones libres.
- La transferencia.
- La interpretación de los sueños.
Estructuras de la Personalidad
Freud propuso tres estructuras fundamentales que interactúan en la personalidad:
- Ello (ID): Es la parte más primitiva e inconsciente, formada por las pulsiones de vida (Eros) y muerte (Tánatos). Se rige por el principio de placer, buscando satisfacer sus deseos y necesidades de forma inmediata (ejemplo: un niño recién nacido).
- Yo: Regido por el principio de realidad. Es la conciencia de nuestra identidad y actúa como mediador entre las demandas del Ello, las exigencias del Superyó y la realidad externa. Se empieza a formar desde el primer año de vida.
- Superyó: Representa la conciencia moral o el ideal del yo. Internaliza las normas y valores que la sociedad y los padres nos van imponiendo sobre lo que se debe o no hacer, lo que está bien y mal.
Mecanismos de Defensa del Yo
Para defenderse de los conflictos entre el Ello y el Superyó, el Yo utiliza diversos mecanismos de defensa:
- Represión: Relegar un contenido traumático o inaceptable al inconsciente, donde el Yo no lo soporta.
- Sublimación: Canalizar deseos o impulsos inaceptables por el Superyó hacia actividades socialmente aceptables y productivas.
- Racionalización: Justificar con razones lógicas y aparentemente coherentes conductas o sentimientos que, en realidad, son injustificables.
- Desplazamiento: Dirigir impulsos agresivos o emociones negativas hacia un objeto o persona distinta del original, que resulta menos amenazante.