La Guerra Civil Española: Del Golpe de Estado a las Consecuencias del Conflicto
La Guerra Civil: La sublevación militar y el estallido de la guerra (1936-1939)
El 18 de julio de 1936, la sublevación militar triunfó en unos lugares y en otros no. El objetivo principal de los insurgentes era dar un golpe de Estado. Como consecuencia, España quedó dividida en dos bandos: republicanos y franquistas.
Los sublevados triunfaron en las regiones de:
- Castilla y León
- Galicia
- Navarra
- La Rioja
- Parte de Aragón (Huesca y parte de Zaragoza)
- Sevilla, Huelva y Cádiz
Por el contrario, en Madrid y en Barcelona las sublevaciones fracasaron. La reacción inicial del gobierno de la República ante estos hechos fue desastrosa. El mismo 18 de julio, Casares Quiroga y Manuel Azaña nombran a Martínez Barrio para intentar reconducir la situación.
Se generó un estado de caos en el bando republicano debido a que los primeros en defender la legalidad de la República fueron los sindicatos. Estos solicitaron armas al gobierno y organizaron grupos armados conocidos como milicias populares, las cuales combatieron contra los sublevados durante los dos primeros meses del conflicto. De julio a octubre de 1936, el ejército franquista llevó la iniciativa bélica, hasta que en octubre de 1936 se logró organizar formalmente el ejército republicano.
La dimensión política e internacional del conflicto
En agosto de 1936, por iniciativa del gobierno británico, se reunieron en Londres representantes de 27 países. En este encuentro se decidió que la postura internacional ante el conflicto español sería la de no intervención. Para ello, se creó el Comité de No Intervención, donde se acordó mantener una posición interna y neutral, comprometiéndose a no suministrar ningún tipo de armamento a ninguno de los dos bandos.
Sin embargo, este comité resultó ser un fracaso. Tanto Alemania como Italia ayudaron activamente a Franco con material bélico y contingentes de hombres. Por su parte, Rusia (URSS) fue el único apoyo estatal de importancia para la República. En este contexto, surgieron las Brigadas Internacionales, compuestas por unos 40,000 voluntarios civiles de diversos países; estos lucharon en varios frentes, aunque su papel fue especialmente crucial en la defensa de Madrid. Otros países que prestaron ayuda indirecta a Franco fueron Estados Unidos y Portugal, principalmente mediante el suministro de petróleo.
Consecuencias de la guerra
Consecuencias sociales
Las cifras de víctimas mortales se sitúan entre el medio millón y el millón de muertos. Además, se produjo una pérdida demográfica y cultural muy importante debido al exilio de unas 450,000 personas. En este éxodo masivo partieron numerosos grupos de intelectuales, dirigiéndose principalmente hacia países como México, Argentina y Francia.
Consecuencias económicas
La guerra supuso un retroceso económico importantísimo para el país. Los niveles económicos que España poseía en 1936 no se lograron recuperar hasta el año 1953. Durante el conflicto se destruyeron numerosas infraestructuras, incluyendo ferrocarriles y carreteras, y las reservas del Estado quedaron totalmente agotadas.
Posteriormente, en los años 1941, 1942 y 1943, España sufrió una fuerte sequía que provocó malas cosechas, lo que derivó en hambrunas y una alta mortalidad por desnutrición. Como resultado de la precariedad, España experimentó un proceso de ruralización.
Consecuencias políticas
En el ámbito político, se produjo la transición de una democracia a una dictadura con características fascistas. Se retornó a un modelo de Estado fuertemente centralizado, donde la totalidad de las decisiones políticas se concentraban en la capital, Madrid.
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