La Guerra de la Independencia Española (1808-1814): Fases, Batallas Clave y el Reinado de José I
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Introducción y Contexto del Conflicto
La Guerra de la Independencia comenzó el 2 de mayo de 1808 con el levantamiento popular en Madrid contra las tropas francesas. La represión, dirigida por el general Murat, fue muy dura, lo que extendió los levantamientos a otras ciudades españolas. El conflicto tuvo tres fases principales:
Las Tres Fases de la Guerra de la Independencia (1808-1814)
Primera Fase (Junio – Noviembre de 1808): Origen y Repliegue Francés
En esta etapa, los ejércitos napoleónicos sufrieron importantes derrotas como la batalla de Bailén (julio de 1808), donde el general Castaños venció al ejército de Dupont. Esta victoria obligó a José I Bonaparte a abandonar Madrid temporalmente. Además, en agosto de 1808 los británicos desembarcaron en Portugal, reforzando la resistencia.
Segunda Fase (Finales de 1808 – 1812): Hegemonía Francesa
Napoleón intervino personalmente, entrando en España con más de 250.000 soldados de la Grande Armée. Las tropas francesas ocuparon gran parte de la península, excepto Cádiz, que resistió gracias al apoyo británico. En esta fase cobró protagonismo la guerra de guerrillas, en la que campesinos y antiguos soldados hostigaban constantemente a los franceses aprovechando el terreno y el apoyo popular. Figuras como Espoz y Mina o El Empecinado se hicieron célebres por este tipo de lucha.
Tercera Fase (1812 – 1814): Derrota Francesa
Tras el fracaso de la campaña de Rusia, Napoleón retiró parte de sus tropas, lo que debilitó su control en España. El ejército español, apoyado por británicos y portugueses, derrotó a los franceses en las batallas de Arapiles (1812), Vitoria (1813) y San Marcial (1813). Finalmente, en diciembre de 1813, los franceses cruzaron los Pirineos y en 1814 la guerra concluyó con la liberación de la península. El conflicto dejó casi medio millón de muertos y una economía devastada.
El Reinado de José I Bonaparte y las Reformas
Tras la invasión, Napoleón colocó a su hermano José I Bonaparte en el trono español. Su reinado estuvo marcado por un intento de modernización y reformas, aunque muy limitado por la guerra y el rechazo popular.
El Estatuto de Bayona (1808)
En 1808 se promulgó el Estatuto de Bayona, una Carta Otorgada que introducía importantes reformas:
- Cortes con representación limitada y elegidas parcialmente.
- Reconocimiento de la religión católica como oficial.
- Supresión de los privilegios señoriales.
- Abolición de la tortura y del tormento judicial.
- Revisión de mayorazgos y conventos.
Los Decretos de Chamartín
Posteriormente, se aplicaron los Decretos de Chamartín, que buscaban el desmantelamiento del Antiguo Régimen, incluyendo:
- Eliminación de la Inquisición.
- Supresión de aduanas interiores.
- Abolición de privilegios feudales.
- Modernización de la Hacienda.
Los Afrancesados y el Fracaso Reformista
No obstante, José I contó con el apoyo de un grupo reducido, los llamados afrancesados, que defendían estas reformas, mientras que la mayoría de la población los rechazó. La guerra, el rechazo social y el contexto político impidieron consolidar su proyecto reformista.