La Guerra de Sucesión Española y el Fin de la Hegemonía de los Habsburgo
El Ocaso Internacional de la Casa de Austria
Objetivos y Desafíos de la Monarquía Hispánica
Los objetivos de la Casa de Austria en España se centraron en tres pilares fundamentales: la defensa a ultranza de su patrimonio territorial, la protección de la religión católica frente a la reforma protestante y la defensa militar del monopolio comercial en América.
Nuevas Condiciones y Factores del Declive
Sin embargo, una serie de nuevas condiciones socavaron la capacidad de la monarquía para mantener su hegemonía:
- Escasez de recursos financieros: La disminución de los metales preciosos provenientes de América y la creciente presión fiscal provocaron rebeliones y secesiones internas (como en Cataluña y Portugal). Esta situación obligó a restringir los ambiciosos objetivos de la política exterior y a buscar acuerdos de paz.
- Pérdida de efectivos militares: A la escasez de recursos se unió una profunda crisis demográfica, lo que dificultó enormemente encontrar personas que se incorporaran al ejército. En la armada, la situación era similar, acumulando derrotas frente a las nuevas potencias navales.
- Acción de holandeses e ingleses en las colonias: En Asia, los holandeses constituyeron su propio imperio colonial a costa de las posesiones portuguesas. Además, se establecieron, junto a franceses e ingleses, en la Guayana y en puntos estratégicos del Caribe. Esto obligó a España a invertir mayores recursos económicos en la defensa y en la construcción de buques para proteger las flotas de América.
- El surgimiento de nuevos enemigos: Mientras el Imperio Turco dejó de constituir una amenaza prioritaria en el Mediterráneo, la Corona española se enfrentó a una coalición de poderosos rivales: Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas (Holanda), a las que se unió Portugal tras su independencia. España fue derrotada en la mayoría de los enfrentamientos clave de este periodo.
El Sistema de Westfalia-Pirineos: El Fin de la Hegemonía Española
Durante el reinado de Felipe III, se alcanzó un periodo de relativa calma conocido como la Pax Hispanica, durante el cual se firmó la paz con Inglaterra y la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas.
Sin embargo, con la llegada de Felipe IV y su valido, el Conde-Duque de Olivares, se reanudó la política belicista. Se reinició la guerra con las Provincias Unidas y se cooperó estrechamente con los Habsburgo de Viena, a los que la Corona consideraba sus aliados naturales. En este contexto, España se involucró de lleno en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), un conflicto que enfrentó a los católicos Habsburgo con los príncipes protestantes alemanes y sus aliados (Suecia, Dinamarca y, finalmente, Francia).
Cuando la católica Francia, por razones de Estado, decidió intervenir en contra de España, la balanza se inclinó definitivamente. La derrota de los tercios españoles por el ejército francés en la batalla de Rocroi (1643) simbolizó el fin de la supremacía militar española en Europa.
La Guerra de Sucesión y el Nuevo Orden de Utrecht
La Crisis Sucesoria de Carlos II
A su muerte sin descendencia, Carlos II "el Hechizado" dejaba en su testamento los reinos españoles a Felipe, duque de Anjou, nieto del rey Luis XIV de Francia. Sin embargo, existía otro candidato al trono con importantes apoyos: el archiduque Carlos de Habsburgo, de la rama austriaca de la familia. La mayor parte de las potencias europeas, especialmente Inglaterra y Holanda, recelaban de que los Borbones ocuparan los tronos de Francia y España, lo que crearía una superpotencia hegemónica.
Felipe de Anjou llegó a Madrid para tomar posesión del trono con el nombre de Felipe V. Como respuesta, los Habsburgo, las Provincias Unidas e Inglaterra formaron una Gran Alianza, a la que posteriormente se unieron Portugal, Prusia y el Ducado de Saboya. El enfrentamiento entre ambos bloques dio inicio a la Guerra de Sucesión Española (1701-1715).
Desarrollo de la Guerra: Un Conflicto Internacional y Civil
La guerra se desarrolló en varios escenarios simultáneos: las fronteras de Francia, las posesiones franco-españolas de ultramar y, de forma crucial, la propia Península Ibérica, donde desembarcó el archiduque Carlos de Habsburgo. Lo que había comenzado como un conflicto internacional se convirtió rápidamente en una guerra civil.
- La Corona de Castilla se alineó mayoritariamente con Felipe V.
- Los reinos de la Corona de Aragón (Aragón, Valencia, Cataluña y Baleares) apoyaron mayoritariamente al archiduque Carlos. En Valencia, el conflicto se mezcló con una rebelión de carácter antiseñorial, mientras que la nobleza y las oligarquías urbanas se proclamaron proborbónicas. En Cataluña, las élites comerciales de las ciudades lideraron el apoyo a los Habsburgo.
El archiduque Carlos llegó a ocupar Madrid en dos ocasiones y convirtió Barcelona en su principal centro de operaciones. Sin embargo, las tropas de Felipe V, con el apoyo francés, lograron victorias decisivas como las de Almansa (1707), Brihuega y Villaviciosa (1710). Tras estas batallas, solo Cataluña y las Islas Baleares quedaron fuera del control de Felipe V.
La Paz de Utrecht y sus Consecuencias
Finalmente, el agotamiento de los contendientes y un cambio en el escenario internacional (el archiduque Carlos heredó el trono imperial austriaco) llevaron a la firma de la Paz de Utrecht, constituida por los tratados de Utrecht (1713) y Rastatt (1714). Los aliados abandonaron a su suerte a Cataluña y Baleares, que se negaron a aceptar a Felipe V y continuaron la guerra por su cuenta. Barcelona cayó el 11 de septiembre de 1714, y posteriormente lo hicieron las islas de Mallorca e Ibiza.
La guerra tuvo profundas consecuencias de orden internacional, estableciendo un nuevo equilibrio de poder en Europa:
- El gran triunfo del Reino Unido de Gran Bretaña: Se consolidó como la principal potencia marítima y comercial. Se apoderó de enclaves estratégicos como Gibraltar y Menorca. Recibió el derecho de asiento (el monopolio del tráfico de esclavos africanos en la América española) y el navío de permiso (el derecho a enviar un barco de mercancías al año a las colonias españolas). Además, frenó la expansión francesa hacia Italia y Flandes.
- La consolidación de los Habsburgo en Austria: Aunque no lograron el trono español, controlaron el Sacro Imperio Romano Germánico y recibieron como compensación los Países Bajos españoles (Flandes) y se repartieron con el Ducado de Saboya los dominios italianos de España (Milán, Nápoles y Cerdeña).
- La adquisición por Portugal de la Colonia del Sacramento: Esta ciudad, ubicada en el actual Uruguay, era un centro fundamental para el comercio y el contrabando llevado a cabo por portugueses y británicos en el Río de la Plata.
- La nueva política exterior de España: Despojada de sus posesiones europeas, la Corona española bajo los Borbones pudo centrar sus esfuerzos en la recuperación interna y en la defensa de sus dominios en el Mediterráneo y en las Indias. Para ello, buscó el apoyo de los Borbones franceses a través de los llamados Pactos de Familia.