Las Guerras Carlistas: Claves del Conflicto Dinástico en la España del Siglo XIX
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Las Guerras Carlistas: El Conflicto Dinástico del Siglo XIX
Primera Guerra Carlista (1833-1839)
Carlos María Isidro de Borbón, al no aceptar la Pragmática Sanción que permitía la sucesión al trono de su sobrina Isabel II, inició la Primera Guerra Carlista. Este conflicto se desarrolló en tres fases principales:
Primera fase (octubre de 1833 - julio de 1835)
El foco de la revuelta se situó en la zona vasco-navarra, donde destacó el general carlista Tomás de Zumalacárregui, quien fracasó en el asedio de Bilbao. Los liberales (isabelinos) encontraron numerosas dificultades para contener el avance carlista.
Segunda fase (julio de 1835 - octubre de 1837)
El conflicto se extendió al resto del país. A pesar de los éxitos iniciales, los carlistas no lograron una victoria definitiva debido a su escaso arraigo al sur del Ebro. También fracasaron el segundo asedio de Bilbao y el intento de tomar Madrid.
Tercera fase (noviembre de 1837 - agosto de 1839)
Esta etapa estuvo marcada por el agotamiento carlista y la victoria final de los liberales. La guerra terminó con la firma de la Paz de Vergara (también conocida como el Abrazo de Vergara) entre el general carlista Rafael Maroto y el general liberal Baldomero Espartero.
Con la firma de este acuerdo, se reconoció a Isabel II como reina a cambio de la integración de los oficiales carlistas en el ejército liberal. Además, Espartero se comprometió a solicitar a las Cortes el mantenimiento de los fueros vasco-navarros. Es en este contexto de 1833 cuando surgen dos grandes corrientes políticas que dominarán la escena hasta 1868: los moderados y los progresistas.
Segunda Guerra Carlista (1846-1849)
También conocida como la Guerra dels Matiners, se desarrolló principalmente en Cataluña. El pretexto inmediato fue el fracaso del proyecto de boda entre Isabel II y el pretendiente carlista al trono, Carlos Luis de Borbón (conde de Montemolín). Finalmente, Isabel II terminó casándose con su primo Francisco de Asís de Borbón.
En este conflicto destacó la figura del general Ramón Cabrera. Las tropas carlistas llegaron a recibir el apoyo de partidas de guerrilleros republicanos. Muchos historiadores cuestionan si este conflicto puede considerarse una guerra en toda regla, ya que fue, fundamentalmente, un levantamiento popular localizado en distintos puntos de Cataluña.
Tercera Guerra Carlista (1872-1876)
En esta etapa, los carlistas se encontraban divididos en dos facciones: los neocatólicos, partidarios de la vía política, y los insurreccionales, que abogaban por la lucha armada.
Durante la monarquía democrática de Amadeo I de Saboya, el carlismo intentó alcanzar el poder actuando dentro del marco constitucional, aunque su representación política se limitó principalmente al País Vasco y Navarra. En mayo de 1872, aprovechando la creciente impopularidad del rey y las medidas del gobierno contra la Iglesia, iniciaron un levantamiento. Este primer intento fracasó y terminó con la expulsión a Francia de Don Carlos (Carlos VII para los carlistas) y sus seguidores.
Tras la proclamación de la Primera República en 1873, Don Carlos regresó a España en julio y se puso al frente de sus tropas. Lograron tomar Estella, ciudad que convirtieron en la capital de su pretendido Estado carlista. El objetivo prioritario del carlismo fue la toma de Bilbao, cuya conquista podría haberles valido el reconocimiento de potencias extranjeras. Sin embargo, tras tres meses de asedio, las tropas gubernamentales al mando del general Serrano lograron levantar el sitio.
Con la restauración de la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII, la causa carlista perdió el apoyo de muchos de los sectores conservadores que la habían respaldado. Finalmente, la estabilidad política del nuevo régimen de la Restauración permitió al gobierno emplear con mayor eficacia sus fuerzas militares. La guerra concluyó el 28 de febrero de 1876, cuando Don Carlos y sus tropas fueron definitivamente expulsados a Francia. Este fue el último gran intento del carlismo por hacerse con el trono de España por la vía militar.