Historia del Bienio Radical-Cedista y la Revolución de 1934 en España

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El Bienio Radical-Cedista (1933-1935)

Tras las elecciones de 1933, los partidos de centro-derecha, la CEDA y el Partido Radical de Alejandro Lerroux, obtuvieron la mayoría. A Lerroux se le encomendó la formación de gobierno, desarrollando una política contraria a la del Bienio Republicano-Socialista. Sus principales medidas incluyeron:

  • La paralización de la reforma agraria, devolviendo las tierras a los antiguos propietarios.
  • La restitución de la financiación estatal al clero.
  • El bloqueo de los Estatutos de Autonomía.
  • La aprobación de la Ley de Amnistía, que favoreció a los militares encarcelados por el fallido golpe de Estado de 1932.

Durante este periodo, la CEDA se consolidó debido a la creciente conflictividad social en las áreas obreras. Por su parte, La Falange Española se fusionó con las JONS, fortaleciéndose y practicando la violencia política. En respuesta, los republicanos se unieron en la Izquierda Republicana, mientras que UGT y PSOE, por temor al fascismo, se radicalizaron y dieron comienzo a un movimiento revolucionario.

La Revolución de 1934 endureció la política gubernamental, suspendiéndose el Estatuto de Cataluña y aprobándose una nueva Ley de Reforma Agraria que detuvo la entrega de las tierras. El Gobierno, debilitado por las crisis, fue desgastando a la CEDA, lo que propició el surgimiento del Bloque Nacional, de orientación monárquica y autoritaria. En octubre de 1935, el escándalo del Estraperlo (autorización de juegos de azar mediante sobornos) supuso la crisis definitiva del gobierno y la dimisión de Lerroux. Ante esta situación, Niceto Alcalá Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones para febrero de 1936.

La Revolución de 1934: Levantamiento y Represión

El 4 de octubre de 1934, Alejandro Lerroux formó gobierno con ministros de la CEDA. Este hecho fue interpretado como un triunfo de la derecha radical con aspiraciones fascistas, lo que llevó a la convocatoria de una huelga general por parte de la UGT al día siguiente, extendiéndose el día 6.

Sin embargo, la huelga fracasó en la mayor parte de España debido a la falta de seguimiento popular y a la rápida represión del ejército y la Guardia Civil. En Cataluña, se intentó proclamar el Estat Català y establecer en Barcelona la sede del gobierno provisional de la Segunda República. No obstante, el ejército acabó con la insurrección, se suspendió la autonomía catalana y su gobierno fue acusado de rebeldía.

La insurrección solo triunfó en Asturias, donde la Alianza Obrera consiguió ocupar gran parte del territorio y proclamar la Revolución Socialista de los Consejos Obreros. Esta insurrección fue controlada completamente el 18 de octubre por las unidades de la Legión y de los Regulares estacionados en Marruecos, todas bajo el mando de Francisco Franco.

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