Tras la muerte de Franco, los fieles al régimen pensaron que todo seguiría igual.
Pronto, el rey Juan Carlos I llevó a cabo importantes reformas que desmantelaron el sistema franquista y pretendían la instauración de una democracia.
Medidas más destacadas:
La continuidad de Arias Navarro como presidente con el objetivo de tranquilizar a los más radicales.
Contactos con la oposición y líderes extranjeros para obtener apoyo a sus medidas democráticas.
El indulto general, permitiendo salir de la cárcel a algunos líderes de la oposición.
El inicio de la ruptura se produce al sustituir a Arias Navarro por Adolfo Suárez tras los hechos de Vitoria.
El gobierno de Suárez
Adolfo Suárez inició una decidida reforma política siguiendo una estrategia de ruptura pactada y desmantelando paulatinamente el régimen franquista con la ayuda de la oposición.
Tras conceder una generosa amnistía, se empiezan a modificar las leyes franquistas:
Un primer paso fue la aprobación en las Cortes de un proyecto de Ley de Reforma Política.
Esta reforma fue sometida a referéndum y el resultado fue favorable al gobierno por una abrumadora mayoría.
Un paso fundamental para el establecimiento de un sistema democrático era la legalización de los partidos políticos y sindicatos:
En noviembre de 1976 comienza la legalización de los partidos políticos, excepto el PCE, al que se oponía el ejército.
Conseguida la pluralidad política, el 15 de junio de 1977 se celebraron elecciones, en las que la UCD de Suárez obtuvo mayoría relativa para gobernar.
El consenso (1977-1979)
Tras las elecciones, las fuerzas políticas tuvieron clara la necesidad de consenso para abordar los dos grandes retos que tenía planteados el país: la crisis económica y la redacción de la Constitución.
La necesidad de adoptar una serie de medidas urgentes que ayudasen a controlar la crisis quedó reflejada en los Pactos de la Moncloa.
También se consiguió la redacción de una Constitución:
Las Cortes nombran una comisión formada por representantes de las principales fuerzas políticas.
Se encargaron de redactar un proyecto que sirvió de base para el trabajo de discusión parlamentaria.
Esta Constitución fue aprobada por las Cortes y ratificada por la mayoría de los ciudadanos en el referéndum del 6 de diciembre de 1978.