Historia y desarrollo del ferrocarril en la España del siglo XIX
La construcción del ferrocarril
Hacia 1840, España contaba con una oferta de medios de transporte terrestre extremadamente deficiente, debido a unas condiciones físicas adversas, el atraso económico y el mal estado de las finanzas públicas. Asimismo, no disponía de una red de canales de navegación, a diferencia de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica y Estados Unidos, que pudieron aprovechar este sistema como un medio barato para el transporte de personas y mercancías.
El contexto del transporte en España
En estas circunstancias, el sistema de transporte español se caracterizaba por un coste muy elevado para desplazar mercancías y personas. Los primeros proyectos de líneas ferroviarias comenzaron en 1830, siendo la primera línea terminada la de Barcelona-Mataró en 1844. Se apostó por un modelo similar al francés y al belga.
La expansión ferroviaria y el impulso liberal
En 1844, la legislación ferroviaria no dio muchos frutos, construyéndose apenas 400 km, mientras que el resto de los países europeos ya contaban con miles de kilómetros. Esta situación cambió con la llegada de los liberales progresistas en 1854, quienes impulsaron una construcción rápida del sistema ferroviario con la ayuda del capital extranjero.
Medidas legislativas y crecimiento
Los gobiernos del Partido Progresista adoptaron un plan general de red que consistió en:
- La excepción arancelaria para la importación de productos y materiales destinados a la construcción del ferrocarril.
- La reformulación de la legislación bancaria.
Gracias a estas legislaciones, el tendido ferroviario creció en diez años unos 5.000 km.
Financiación y consecuencias económicas
El capital para financiar este proyecto provino en un 60% del sector público y el resto de la inversión extranjera, principalmente de Francia. La ley arancelaria provocó que todo se importara del exterior, lo que impidió que las empresas autónomas trabajaran en el proyecto. Además, este plan tuvo elevados costes financieros que derivaron en una pérdida de riqueza nacional y perturbaciones políticas.
Impacto social y mercado interior
El ferrocarril reportó un enorme beneficio social. Al no existir medios de transporte previos, fue la fuerza propulsora del proceso de integración del mercado interior. A través de estas vías, el ferrocarril contribuyó, desde los años 70 del siglo XIX, a dinamizar la agricultura y la minería española.