Historia Medieval de España: De los Visigodos a Al-Ándalus y la Reconquista
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El Legado Clásico y el Reino Visigodo
Precisa y profunda, su influencia aún se deja ver en la actualidad. En la literatura latina, los autores más destacados fueron Séneca, Quintiliano y Marcial.
Origen y Organización Política del Reino Visigodo
Desde principios del siglo V, el dominio romano fue sustituido por los pueblos germánicos. Primero llegaron los suevos, vándalos y alanos (407), y después los visigodos (418). A partir de Leovigildo (568-585), el dominio visigodo extiéndese por todo el territorio peninsular.
La monarquía visigoda era electiva, pero hubo muchos casos de arrebatamientos del poder real. En las reuniones de obispos se mezclaban las relaciones entre la monarquía y la nobleza. Los concilios fundamentales fueron:
- El III Concilio de Toledo (589)
- El IV Concilio de Toledo (633)
El monarca estaba acompañado por el Aula Regia, de la cual surge el Oficio Palatino. Finalmente, en el plano cultural destacan las obras de Braulio de Zaragoza e Isidoro de Sevilla.
Al-Ándalus: Conquista Musulmana y Periodos de Splendor
Emirato y Califato de Córdoba
En el año 711, Tarik derrotó al rey Rodrigo en Guadalete y entró en Toledo; Musa, en 712, terminó con la resistencia visigoda (712-725). Al-Ándalus se integra como una provincia en el Califato de Damasco, y la mayor parte de la población conviértese al islamismo.
El príncipe Abd al-Rahman I proclamóse emir de Córdoba en el 756. Este periodo supuso un esplendor cultural, centralización y progresiva economía. En el 929, Abd al-Rahman III proclamóse califa, independizándose religiosamente de Bagdad, mientras los reinos cristianos le prestaban sus servicios. Almanzor (978-1002) representa el máximo exponente de la política belicista, pero cuando su muerte acérquese, llegará el fin del Califato.
Reinos de Taifas y el Reino Nazarí
En 1031, el califato se separa en unos 30 estados pequeños: las Taifas. Las más importantes fueron Valencia, Badajoz, Toledo, Denia, Granada, Sevilla y Zaragoza. La debilidad militar y los enfrentamientos entre las taifas obligaron al pago de parias a los cristianos para asegurar la paz, treguas y alianzas.
Algunas taifas pidieron ayuda al imperio norteafricano almorávide. Después, los almorávides derrotaron en 1086 a los castellanos de Alfonso VI, y la victoria cristiana en 1108 en Uclés aseguró el dominio almorávide de Al-Ándalus. En 1144 estalló un nuevo periodo de separación del poder y los almohades ocuparon la Península en el siglo XII.
La derrota castellana en 1195 marcó la cumbre del dominio almohadí, y la derrota musulmana en 1212 en las Navas de Tolosa supuso la destrucción del poder almohade y el inicio de un nuevo periodo de Taifas.
Economía, Sociedad y Cultura en Al-Ándalus
Había una minoría de origen árabe que acumulaba las mejores tierras de la península y los principales cargos administrativos. La mayor parte de la población la constituían los muladíes.
La religión establecía diferencias entre dimníes y musulmanes. Los dimníes estaban en inferioridad social, obligados a llevar símbolos de su inferioridad y al pago de impuestos especiales. En Al-Ándalus existían diferencias entre libres y esclavos, siendo estos últimos prisioneros de las razias musulmanas o comprados en los mercados esclavistas.
Los musulmanes mejoraron las instalaciones de regadío en la Península. El aceite y los cereales completáronse con nuevos cultivos. La estructura económica giraba en torno a las ciudades, con artesanía de papel y pieles, y un comercio floreciente con importantes puertos.
Primeros Núcleos de Resistencia Cristiana y la Reconquista
Etapas Principales y Modelos de Repoblación
Tras la invasión musulmana del 711, aparecieron diferentes núcleos de resistencia. El primero de ellos se situó en Asturias, cuyo origen es difícil de especificar, con influencias góticas e indígenas. La monarquía extendióse por el Cantábrico y el valle del Duero.
En Pamplona surgió otro foco de resistencia. Durante el siglo VIII, el territorio pirenaico estuvo bajo la dependencia del poder musulmán y franco. Zaragoza obtuvo su independencia a principios del siglo IX, y a finales de ese siglo, Vifredo el Velloso se independizó de la custodia carolingia.