Historia y Tradiciones del Judaísmo: Del Templo a la Sinagoga
La Diáspora
El general romano Pompeyo conquistó Jerusalén en el año 63 a. C. Contra esa dominación hubo numerosas revueltas; pero en el año 70 d. C., el ejército romano destruyó la ciudad y el templo de Jerusalén, expulsando a los judíos de su tierra. El primer emperador cristiano, Constantino el Grande, prohibió que los judíos se establecieran en ella. Por ello, tuvieron que dispersarse por todo el mundo, y es este abandono forzado de su tierra lo que se conoce con el nombre de diáspora o dispersión. Desde ese momento, la religión y las tradiciones de los judíos se convirtieron en su única patria.
El Tabernáculo, un Templo Portátil
Moisés, cumpliendo el mandato divino, construyó un templo portátil para ofrecer el culto debido a Yahvé. Era un artilugio de base rectangular que exteriormente se cerraba mediante columnas de madera de acacia, de las que pendían largos cortinajes. En el atrio, estaba el altar de los sacrificios; junto a él, el «mar de bronce» destinado a las abluciones rituales de los sacerdotes. Sus dos cámaras interiores estaban separadas por una cortina. Una de ellas, denominada «el santo», contenía el altar de los perfumes, la mesa de los panes y el candelabro ritual de siete brazos; la otra, «el santo de los santos», guardaba el Arca de la Alianza, en la que se custodiaba el Decálogo. Al finalizar la jornada, el tabernáculo se colocaba de tal manera que estuviera orientado hacia Jerusalén.
La Sinagoga, Imagen del Templo
Sinagoga significa «asamblea, comunidad y lugar de reunión». Al ser destruido el templo de Jerusalén en el año 70 d. C., comenzó la diáspora, y los judíos tuvieron que crear, en los lugares en que se asentaron, un espacio para reunirse en oración. Este lugar era la sinagoga y tenía dos finalidades:
- Recordar el templo de Jerusalén.
- Ser el centro de reunión en el que leer en comunidad los libros sagrados, cumplir los rituales, tratar los temas sociales importantes y celebrar comunitariamente las fiestas.
- Mantener su identidad en torno a sus elementos más característicos: la Torá, el rabinato y la sinagoga o asamblea.
El Culto en la Sinagoga
El rabino, jefe sacerdotal de la sinagoga, era asistido por un Consejo de Ancianos. Regulaba el orden de los servicios religiosos y dirigía las oraciones y los cánticos. Los hombres y las mujeres ocupaban lugares separados dentro de ese templo: aquellos en el centro, y estas, en las galerías circundantes. Para poder efectuar las abluciones purificadoras, que eran preceptivas, las sinagogas disponían de un patio con recipientes con agua. Actualmente, los rabinatos de las comunidades judías de todo el mundo tienen, como jefatura espiritual superior, el Gran Rabinato de Jerusalén.
El Arte en la Sinagoga
La expresión artística de la cultura judía está íntimamente relacionada con los sucesos históricos en los que este pueblo se ha visto implicado. Por ello, el aspecto externo de la sinagoga, habitualmente, no delata su presencia. Todo lo más, la estrella de David o una breve inscripción en la puerta la hacen diferente de otro edificio. En su interior, la ornamentación de la sinagoga se centra en el hekkal, armario que contiene los rollos de la Torá, situado en la pared oriental de la sinagoga, mirando a Jerusalén, y también en el almenor o bimah, púlpito que suele adornarse con una barandilla de madera tallada.