Iconicidad y Percepción Visual: La Relación Esencial entre Imagen y Realidad

Clasificado en Plástica y Educación Artística

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Modelización de la Realidad y Observación Icónica

Este modelo no es nunca la realidad, pero no está totalmente desconectado de ella. En la etapa de observación icónica el proceso es inverso. La imagen ya existe y lo que percibimos es un esquema icónico de naturaleza representativa que posee dos propiedades: un código “naturalista”, es decir, un modo de ver peculiar de cada período histórico, y un reconocimiento, o sea, un resumen de los elementos esenciales que definen el objeto representado en la imagen. Una vez que el observador percibe la imagen, accede a una realidad modelada icónicamente. Este concepto indica la forma en que la imagen modeliza, sustituye, interpreta o traduce la realidad, ya que no todas las imágenes lo hacen del mismo modo.

Imagen y Realidad: La Escala de Iconicidad

La escala de iconicidad es una taxonomía que se basa en la semejanza entre una imagen y su referente. Es una convención construida para representar mediante una serie, ordenada de mayor a menor, los diferentes tipos de imágenes de acuerdo con su nivel o grado de iconicidad. Cada salto de iconicidad decreciente supone que la imagen pierde alguna propiedad sensible de la que depende la citada iconicidad. La siguiente escala se establece para la imagen fija (basada en Villafañe y Mínguez, 1996).

El Nivel de Iconicidad y su Uso Pragmático

El nivel de iconicidad es una variable que puede influir decisivamente en el resultado visual o en el uso pragmático de una imagen. Desde un punto de vista educativo, podemos definir el grado de iconicidad idóneo según el uso que queramos dar a la imagen. De este modo, las funciones primordiales se asocian a diferentes niveles:

  • Función de Reconocimiento: Si la función primordial es de reconocimiento (por ejemplo, conocer la distribución espacial de un edificio con fines educativos), el nivel más adecuado es el 11, es decir, la observación directa.
  • Función Descriptiva: Si lo que queremos es que la imagen tenga una función descriptiva de una realidad determinada (por ejemplo, mostrar los distintos espacios en los que se desarrolla la actividad educativa de un centro o institución), puede ser apropiado hacer uso de los niveles 10, 9, 8 o 7 de la escala de iconicidad.
  • Función Informativa: En caso de que la función primordial sea la informativa, los niveles 4, 3 y 2 son los más adecuados, puesto que la abstracción es mayor y la conceptualización más evidente.
  • Función Artística o Estética: Por último, si la función es esencialmente artística, es decir, de carácter predominantemente estético, los grados 8, 7, 6, 5 o 1 podrían ser los más idóneos.

La Imagen Plástica

En el sentido artístico, la imagen plástica puede ser definida como el resultado de un proceso de creación, en el que, buscando la adecuación de los materiales, las técnicas y la organización del espacio y el tiempo, se representan conceptos, emociones y situaciones de carácter humano. Los factores principales en el desarrollo de una obra artística son la materia, el espacio y el tiempo que, combinados, presentan al espectador una situación de la cual él puede apropiarse e interpretar en su propio contexto.

Naturaleza y Componentes Fundamentales de la Imagen

Así pues, la imagen implica procesos diversos: pensamiento, percepción, memoria… Con lo que podríamos llegar, sin riesgo de cometer serios errores, es a establecer cómo es su naturaleza, es decir, qué es lo que tienen todas las imágenes en común sea cual sea su soporte (fotografía, grabación en vídeo, etc.). Y en ese sentido podemos afirmar que en toda imagen se dan tres circunstancias:

  1. Una selección de la realidad.
  2. Unos elementos que la configuran. Elementos básicos (algo así como la caja de herramientas de todas las comunicaciones visuales), es decir, el punto, la línea, la composición, la textura…
  3. Una sintaxis. Es decir, un orden entre los elementos seleccionados para representar esa “realidad”. La manipulación de esos elementos mediante unas técnicas, en función de quien elabora y de la finalidad del mensaje.

Estos tres hechos suponen que el estudio de la naturaleza de la imagen puede reducirse a dos procesos esenciales:

  • La percepción: De ella dependen los mecanismos de selección de la realidad.
  • La representación: Es decir, cómo se hace explícita esa realidad.

Y lo que nunca debemos olvidar es que las imágenes son siempre una selección y una manipulación de la realidad (sin que eso tenga un significado necesariamente negativo), que pueden añadir significados, llevar una fuerte carga simbólica… Y que, y eso lo sabe muy bien el mundo de la publicidad, las imágenes apelan más a la emoción que a la razón.

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