La Ilustración: Filósofos, Derechos Humanos y el Origen del Pensamiento Democrático
Los derechos individuales que los Estados deben garantizar a sus ciudadanos son imprescindibles: la igualdad ante la ley, la importancia de la libertad de expresión sin censura, la conciencia de la religión, la libre circulación por el territorio y la inviolabilidad del domicilio. Asimismo, se busca limitar el poder político mediante elecciones periódicas, que permiten elegir a los gobernantes. Todo ello quedó recogido en la constitución escrita.
La filosofía ilustrada
John Locke
Este filósofo defendió la existencia del iusnaturalismo, reconociendo como imprescindibles para el ser humano el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad privada. En el pacto social, cada hombre cede su poder natural de legislar y castigar, renunciando al uso de la fuerza. Propuso la separación de poderes en legislativo, ejecutivo y federativo para evitar la tentación de abuso del poder.
Jean-Jacques Rousseau
Su filosofía se denomina la teoría del contrato social. Entiende al hombre como un ser bueno, pero que la vida en sociedad puede corromper. Defiende que la sociedad avanza más en grupo que individualmente y sostiene que el poder legislativo debe derivarse de la voluntad general, la cual se hace efectiva en la asamblea del pueblo, donde participan todos en la elaboración de las leyes. Con ello, la forma de Estado democrático supone un gran paso para el ciudadano.
Mary Wollstonecraft
Primera filósofa que defendió los derechos de la mujer como sujeto de derecho e igualdad con el hombre. Admiraba a Rousseau y tenía un pensamiento parecido, aunque esa admiración se fue enfriando con el tema del carácter y destino de las mujeres, ya que no fue capaz de distinguir entre realidad y representación. Ella defendió que las mujeres están dotadas como el hombre y compartió con Rousseau la importancia de la educación para la humanidad. Apostaba por una educación femenina que no pretendiera someter a las mujeres desde su infancia, sino una educación liberal que potenciara la capacidad de la mujer para adquirir autonomía moral.
Kant
Defendió que la humanidad se encamina hacia una sociedad civil perfecta, donde el hombre podrá desarrollarse y las leyes de libertad gobernarán el mundo. El motor que permitirá que el ser humano construya formas de sociedad liberal es el antagonismo: el egoísmo produce a la vez la amenaza. Así, el ser humano evoluciona hasta alcanzar el consenso social, y considera que se elaboraron acuerdos que generaron una especie de sociedad internacional regida por leyes. Todo ello dio lugar a la sociedad cosmopolita.