El Impacto de la Ayuda Extranjera en la Guerra Civil Española: Cronología y Batallas Decisivas

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La Intervención Internacional en la Guerra Civil Española

La Guerra Civil Española (1936-1939) fue un conflicto que trascendió las fronteras nacionales, atrayendo la intervención de diversas potencias y actores internacionales. La ayuda recibida por ambos bandos fue crucial para el desarrollo y desenlace del conflicto.

Apoyo al Bando Sublevado (Nacional)

  • Alemania: La Legión Cóndor y el envío masivo de armamento fueron fundamentales.
  • Italia: Aviones de Saboya y el Cuerpo de Tropas Voluntarias (CTV), junto con armamento, proporcionaron un apoyo significativo.
  • Las potencias fascistas (Alemania e Italia) no tuvieron ningún impedimento en ayudar al franquismo.
  • Irlanda y Portugal: También ofrecieron ayuda en menor medida.
  • Estados Unidos: Aunque moralmente no apoyaron a la República, suministraron gasolina (Texaco) y motores (General Motors) al bando sublevado. El texto original sugiere que "EEUU apoya a cualquier dictador por muy salvaje que sea para proteger los intereses de las compañías americanas", lo que podría interpretarse como una justificación de su apoyo indirecto.

El bando de los sublevados contrajo una deuda que, según el texto, no se pagó posteriormente.

Apoyo a la República

  • México: Envió hombres para apoyar la causa republicana.
  • URSS (Unión Soviética): Proporcionó aviones y armamento. A la URSS se le tuvo que pagar por adelantado con el "Oro de Moscú".
  • Aunque no hubo ayuda directa de otros países con hombres, las Brigadas Internacionales fueron un pilar fundamental. Estuvieron compuestas por aproximadamente 60.000 voluntarios de más de 30 países.

En general, hubo más ayuda al bando de los sublevados que al de la República.

Etapas Clave de la Guerra Civil Española

1936-1937 (Hasta Mayo): El Fracaso de la Guerra de Columnas

Esta etapa se caracterizó por el intento inicial de los sublevados de tomar Madrid mediante columnas militares:

  • Mola con su columna se dirigía a Madrid.
  • Goded con su columna se dirigía a Cataluña.
  • Franco con su columna también se dirigía a Madrid.

Sin embargo, tuvieron problemas y no llegaron a sus destinos. Franco, en lugar de ir directamente a Madrid, se desvió al Alcázar de Toledo para liberar a los sublevados capturados, lo que aumentó su prestigio.

Cuando las fuerzas llegaron a Madrid, la resistencia fue tal que la guerra se transformó en una guerra de trincheras. Madrid sería lo último en caer.

Durante este periodo, Azaña se trasladó a Valencia, llevando consigo muchas obras de arte. El General Miaja Rojo fue el más importante de la República en esta fase.

Batalla del Jarama

En el Jarama tuvo lugar una batalla muy especial. En el cielo, aviones alemanes luchaban contra aviones de la URSS. En tierra, las Brigadas Internacionales se enfrentaban al Ejército Africano. La batalla terminó en tablas.

Cuando llegó el ejército italiano con la Brigada Internacional, venció, pero esto no supuso ningún cambio significativo en el curso general de la guerra.

Caída de Málaga (1937)

En 1937, el ejército italiano y africano llegaron a Málaga, fusilando a todo el que encontraban a su paso. La gente tuvo que huir hacia Almería, bajo el ataque de aviones alemanes desde el aire y barcos de Mussolini desde el mar.

1937: La Conquista del Norte y el Ascenso de Franco

Cuando Franco vio que Madrid no caía, se dirigió a conquistar el Norte (Asturias, País Vasco). 1937 fue un año favorable para Franco, caracterizado por la caída del Norte.

En este periodo, Franco se fue perfilando como Caudillo, el único líder, y fue reconocido como Jefe de Gobierno y de Estado.

Figuras clave del bando sublevado fueron cayendo, como Mola (quien murió en un accidente de avión) y Gil Robles, que desapareció de la escena política.

1938-1939: La Batalla del Ebro y el Fin de la Guerra

Aunque hubo una batalla en Teruel que ganó la República, no significó ningún cambio importante.

Esta etapa se caracteriza sobre todo por la Batalla del Ebro, la última gran batalla de la guerra. Fue el último intento de la República por detener al ejército nacional.

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