Impacto Histórico: Consecuencias de la Guerra de los Cien Años y el Auge de las Órdenes Mendicantes

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Impacto y Transformación en la Baja Edad Media

Consecuencias de la Guerra de los Cien Años

Consecuencias Económicas

Los conflictos han dejado un saldo de miles de muertos en ambos lados, la devastación sin precedentes de los territorios y la paralización de la producción agrícola en Francia.

Consecuencias Militares

  • Reemplazo de la caballería medieval por la infantería.
  • Aparición de la artillería: todo tipo de armas de fuego.
  • Reclutamiento de mercenarios y aparición del ejército profesional.

Consecuencias Sociales

  • La construcción de una identidad nacional entre los franceses.
  • Definitiva desaparición del feudalismo.
  • Creciente papel de la burguesía que prestó cada vez más apoyo en lo económico y en lo cultural a los reyes.
  • Podemos decir que la Guerra de los Cien Años marca el final de la Edad Media y anuncia el advenimiento de la Edad Moderna.

El Surgimiento de las Órdenes Mendicantes

Los movimientos de pobreza no tenían una intención de ruptura con la ortodoxia, sino al contrario. La infinidad de estos grupos que aparecen por todo el mapa cristiano durante la Baja Edad Media eran iniciados por comerciantes u otras personas más o menos acomodadas que se avergonzaban de su condición y, respondiendo al Evangelio, se despojaban de sus pertenencias para entregar el producto de su venta a los necesitados para dedicarse a la prédica apostólica y vivir de limosnas. No pretendían un cuestionamiento, sino ser ejemplo de arrepentimiento y castidad. El mismo Pedro Valdo, al iniciar su peregrinar, hizo una profesión de fe de absoluta ortodoxia dogmática.

Roma los toleraba mientras respondieran a las jerarquías de sus diócesis. Pero pronto fue evidente que la gente sencilla prefería a estos predicadores humildes, a veces laicos, que hablaban en su mismo lenguaje, a los poderosos y enriquecidos sacerdotes.

Los obispos comenzaron a prohibirlos por su condición de laicos, por ser una imagen demasiado peligrosa, dada la contraposición a la estructura religiosa y hasta por celos de su éxito. En definitiva, el rechazo se producía por las dificultades de la Iglesia en realizar modificaciones en su seno.

Muchos de estos hombres cuando se les prohibía continuar predicando se aferraban al Evangelio, pero ya en oposición.

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