El Impacto Integral de la Actividad Física: Prevención Cardiovascular y Bienestar Psicológico

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Beneficios Psicológicos y Físicos de la Actividad

Bienestar Psicológico y Capacidad Percibida

La actividad física mejora la autoestima, el bienestar psicológico y la percepción de la propia capacidad.

Componente Muscular

Fuerza y Resistencia

La fuerza y la resistencia son importantes a la hora de realizar actividades de la vida diaria, tales como:

  • Subir escaleras.
  • Sentarse o levantarse de una silla.
  • Transportar objetos.

Además, una correcta musculación del tronco previene los dolores de espalda.

Flexibilidad

La flexibilidad posee especial importancia en personas adultas y de edad avanzada para mantener su independencia en actividades cotidianas:

  • Peinarse y asearse (superando barreras en el cuarto de baño).
  • Vestirse y calzarse.

La disminución de la flexibilidad del tronco (sobre todo en la columna lumbar) aumenta los dolores de espalda.

Actividad Física y Enfermedades Cardiovasculares

Enfermedades Cardiovasculares

Este grupo de alteraciones es la principal causa de mortalidad y morbilidad en adultos. Algunas de ellas parecen ser propiciadas o agravadas por la inactividad física.

Factores de Riesgo Cardiovascular

Los factores de riesgo tienen un papel importante en la génesis de la aterosclerosis.

Factores Primarios

Han sido señalados como los tres factores primarios más importantes:

  • La hipertensión.
  • El tabaquismo.
  • Los niveles elevados de colesterol.

Factores Secundarios o Contribuyentes

Se consideran factores secundarios o contribuyentes:

  • El estrés emocional.
  • La obesidad.
  • La diabetes.
  • La inactividad física.

Factores Inalterables

Otros factores contribuyentes inalterables son: la edad, el sexo y la historia familiar.

Efectos de la Actividad Física sobre los Factores de Riesgo

Hipertensión

El ejercicio físico realizado a largo plazo consigue ligeras disminuciones de la presión arterial sistólica y diastólica de unos 10 mmHg.

Lípidos (Colesterol y Triglicéridos)

Diversos estudios han encontrado reducciones relativamente pequeñas en el LDL-C (colesterol de baja densidad) e incrementos relativamente grandes en el HDL-C (colesterol de alta densidad), lo que se asocia con una disminución del riesgo global. No se ha establecido con claridad si el factor determinante es la actividad física aumentada o la disminución de la grasa corporal asociada con la actividad.

Los triglicéridos, que se transportan preferentemente en las LDL, responden mejor al ejercicio que el colesterol. Los niveles de triglicéridos son más bajos en los sujetos entrenados en resistencia aeróbica.

Tabaquismo

Algunos estudios han encontrado una disminución del consumo de tabaco, aunque estas mejoras no resultan muy impresionantes.

Diabetes

La actividad física aumenta la sensibilidad a la insulina, permitiendo que la glucosa penetre en la célula con mayor facilidad y disminuyendo la liberación de insulina.

Obesidad

Los programas que combinan el ejercicio aeróbico de resistencia con la disminución moderada del aporte energético provocan la disminución de la grasa corporal y evitan la disminución de masa magra.

Estrés

El ejercicio aeróbico de resistencia provoca cambios positivos en diversos aspectos emocionales, incluyendo:

  • Mejora de la autoestima.
  • Disminución del estrés, la angustia y la ansiedad.
  • Facilita la recuperación después de periodos depresivos.

Inactividad Física

El riesgo relativo asociado a la inactividad física es muy similar al de los tres grandes factores de riesgo (hipertensión, tabaquismo y colesterol elevado). De hecho, existen muchas más personas físicamente inactivas que personas con niveles altos de colesterol, hipertensas o fumadoras.

Conclusión y Recomendaciones

Según la Declaración sobre el Ejercicio de la Asociación Americana del Corazón, el ejercicio puede ayudar a controlar el tabaquismo, la hipertensión, las anormalidades de los lípidos y la diabetes. La evidencia sugiere que la actividad física puede proteger contra la enfermedad coronaria y mejorar las posibilidades de supervivencia tras un ataque cardíaco.

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