Impacto Psicosocial de los Tratamientos Oncológicos: Cirugía, Quimioterapia y Trasplante
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Impacto Psicológico y Social de los Tratamientos Oncológicos
Cirugía
La repercusión psicológica de la cirugía varía en función de la parte afectada y del tipo de intervención aplicada. En general, supone un daño asociado a un empeoramiento de la vida social y/o sexual. Los problemas más habituales se traducen en:
- Disminución de la autoestima.
- Retraimiento social.
- Alteración de las relaciones familiares.
- Depresión y ansiedad, localizadas fundamentalmente en el miedo al rechazo.
Quimioterapia
Este tratamiento presenta varios desafíos psicológicos que pueden afectar la experiencia del paciente.
Ansiedad
La ansiedad suele acompañar a los pacientes durante todo el tratamiento de quimioterapia y puede dificultar la tolerancia y la adherencia al mismo. Puede influir en la aparición de náuseas y vómitos anticipatorios. La intensidad y duración de la crisis de ansiedad dependen de la personalidad del paciente.
Náuseas y Vómitos Anticipatorios
Cuando aparecen previo al tratamiento, es porque el paciente relaciona las situaciones, personas, lugares e instrumentos que preceden al tratamiento y que han sido asociados con él, dando lugar anticipadamente a las mismas respuestas: náuseas y vómitos.
Baja Autoestima
La caída del cabello, sobre todo en mujeres, y otras señales de deterioro físico que acompañan a la administración de quimioterapia, pueden hacer que la persona se sienta desagradable o "fea" y, en consecuencia, prefiera aislarse socialmente.
Desgana y Falta de Interés
El cansancio y malestar que puede producir la quimioterapia da lugar a que cualquier actividad suponga un gran esfuerzo y, en consecuencia, un recordatorio permanente de la enfermedad. Como respuesta, el paciente disminuye su actividad y, como consecuencia, se muestra apático y desganado.
Trasplante de Médula Ósea
La problemática de este tipo de tratamiento se deriva de los procedimientos médicos utilizados y de la necesidad de aislamiento. Los pacientes que optan a este tipo de tratamiento ya han pasado por todas o parte de las modalidades terapéuticas antes citadas y llegan con un deterioro físico marcado, al que ahora hay que sumar el producido por la preparación previa (quimioterapia o irradiación corporal total), el largo período de aislamiento al que serán sometidos y una severa reducción de sus relaciones interpersonales. Todo ello puede dar lugar a sentimientos de tristeza e indefensión, y en algunos casos a depresión y ansiedad.