El Fin del Imperio Español: Cuba, Filipinas y la Intervención Estadounidense
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La guerra de Cuba y Filipinas se inicia en Cuba en febrero de 1895 con El Grito de Baire y ¡Viva Cuba Libre! Protagonizada por un grupo de independentistas del Partido Revolucionario Cubano: Máximo Gómez, Calixto García y Antonio Maceo, liderados por José Martí. El gobierno respondió enviando un ejército a Cuba, al frente del cual estaba el general Martínez Campos. Al no tener éxito, se le cambió por Valeriano Weyler. La ofensiva fue acompañada de la concentración de campesinos en unas aldeas cerradas para aislarlos, Guerra de las Trochas. La estrategia de Weyler funcionó y, tras la muerte de Antonio Maceo a finales de 1896, la guerra estaba prácticamente ganada. Con el nuevo presidente americano, el republicano McKinley, se mostró favorable a la intervención directa. Diversas protestas entre EEUU y España. Cánovas se quedó sin el apoyo de los liberales de Sagasta, que se declararon contrarios a Weyler y a favor de Cuba. Su muerte cambió la situación. Un nuevo gobierno de Sagasta decidió probar la estrategia de la conciliación; sustituyó a Weyler por el general Blanco y concedió a Cuba autonomía (noviembre de 1897), entre otras cosas. Las reformas llegaron demasiado tarde, la burguesía criolla independentista contaba con el apoyo estadounidense y se negó a aceptar el fin. McKinley insiste en comprar la isla ante el rechazo del Gobierno español.
Guerra de Filipinas (1896-97)
La presencia española era más débil y se limitaba a las órdenes religiosas, explotación de recursos naturales y su utilización como punto comercial con China. Su origen fue el descontento de grupos indígenas y mestizos. Derivó hacia el independentismo, dirigido por José Rizal y por el movimiento radical independentista Katipunán. Fue duramente reprimido por el general Polavieja; José Rizal fue condenado a muerte. Emilio Aguinaldo intentó reiniciar el conflicto, pero las tropas españolas acabaron con la rebelión.
La presencia española era más débil y se limitaba a las órdenes religiosas, explotación de recursos naturales y su utilización como punto comercial con China. Su origen fue el descontento de grupos indígenas y mestizos. Derivó hacia el independentismo, dirigido por José Rizal y por el movimiento radical independentista Katipunán. Fue duramente reprimido por el general Polavieja; José Rizal fue condenado a muerte. Emilio Aguinaldo intentó reiniciar el conflicto, pero las tropas españolas acabaron con la rebelión.
La Intervención de Estados Unidos
En febrero de 1898, Estados Unidos declaró la guerra a España. El pretexto para obligarlos a abandonar la isla fue el hundimiento, tras una explosión, de uno de sus buques de guerra (el Maine) anclado en el puerto de La Habana. El 18 de abril, los americanos intervinieron en Cuba y Filipinas (rápida guerra). En Cuba, las fuerzas terrestres españolas eran superiores en número y, a pesar de estar mal armadas y enfermas, derrotaron al cuerpo expedicionario norteamericano en las Lomas de San Juan. Al ser la flota española inferior en armamento, las tropas de tierra no podían resistir; destrucción de la escuadra española en Cavite y Santiago. En diciembre se firmó la Paz de París, abandono por parte de España de Cuba, Puerto Rico, Guam y las Filipinas, que quedaron bajo la influencia y dominio americano. El gobierno español vendió a Alemania las Islas Carolinas, las Marianas (excepto Guam) y las islas Palaos.
Consecuencias del Desastre del 98
Los viejos políticos conservadores y liberales se adaptaron y el régimen mostró una gran capacidad de recuperación. Fue una crisis moral e ideológica que causó un importante impacto psicológico entre la población. La derrota de 1898 llevó a un estado de desencanto y frustración. La prensa extranjera presentó a España como una nación moribunda, con un ejército ineficaz, un sistema político corrupto y unos políticos incompetentes. Las consecuencias que tuvo la derrota y el desmantelamiento del Imperio Colonial tienen en común su Regeneracionismo. Aparecen cuestiones como "el problema de España", nación eternamente atrasada y necesitada de una refundación.
Repercusiones económicas
Las estadísticas nos muestran que en los primeros años del nuevo siglo se produjo una inflación baja, una reducción de la Deuda Pública y una inversión de capitales repatriados, Banco Hispano-Americano fundado en 1901.