Implantación del régimen liberal en España (1833-1834): antecedentes y primeras reformas
Antecedentes
Desde 1833, con la muerte de Fernando VII, la revolución liberal se abrió camino de forma irreversible, lo que no significó que las élites del antiguo régimen dejaran de desempeñar un papel relevante. La revolución liberal supuso una radical transformación:
- una nueva estructura política que reposaba en un régimen constitucional y representativo;
- una nueva estructura social, basada en la igualdad ante la ley, en el fin de los privilegios legales y en el nacimiento de la sociedad de clases;
- y una nueva estructura económica.
En la mayor parte de Europa, la implantación del régimen liberal fue resultado de un consenso surgido entre los nuevos notables y las élites procedentes del antiguo régimen en torno a un liberalismo moderado y gradualista, dominado por las siguientes circunstancias: se trató de un proceso mediatizado por el intervencionismo militar, la influencia de poderes de facto como las camarillas palatinas y la adulteración del sufragio.
La implantación del régimen liberal
Nacimiento de Isabel II y derogación de la ley sálica
El 10 de octubre de 1830 nacía Isabel de Borbón, única descendiente de Fernando VII. Para que pudiera ascender al trono se derogó el auto acordado que en 1713 había restablecido la ley sálica, que impedía reinar a las mujeres. Esta pragmática sanción fue anulada por el Decreto de La Granja en 1832 y de nuevo sancionada por el rey poco antes de su muerte, en 1833.
Con ello se frustraron las expectativas que tenía Carlos, hermano de Fernando VII, y su reaccionario círculo, que se convirtió en un grupo de oposición. Debido a esto, la regente María Cristina se vio en la obligación de buscar la alianza con los liberales.
Primera fase: reformismo desde arriba
La primera fase se califica como un reformismo desde arriba, dirigido por Cea Bermúdez y Martínez de la Rosa. Entre las actuaciones destacadas estuvo la labor del ministro de Fomento, Javier de Burgos, quien estableció una división centralizadora en provincias. Además, legisló a favor de la libertad económica y sentó las bases de la administración pública.
El Estatuto Real de 1834
El Estatuto Real de 1834 presenta las siguientes características principales:
- Las Cortes tenían una función consultiva.
- Poseía un carácter fuertemente elitista.
- Estaba organizado en dos cámaras:
- el estamento de próceres, formado por los grandes de España...
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