La Industrialización Lenta en España (Siglo XIX): Regionalización Económica y el Triunfo del Proteccionismo
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La Industrialización Española: Aspectos Generales y Configuración Regional (Siglo XIX)
La industrialización en España fue lenta en comparación con otros países occidentales como Inglaterra, Francia, Bélgica y Alemania. Se caracterizó por ser muy localizada (principalmente en la periferia) y por carecer de una planificación centralizada.
A finales del siglo XIX, en España convivían dos mundos claramente diferenciados: unas pocas áreas industrializadas en la periferia y una inmensa zona interior dedicada a actividades agrarias. La única excepción a esta dualidad era Madrid, capital del reino, donde crecieron industrias de bienes de uso y consumo.
Un examen más detallado nos permite distinguir tres áreas económicas configuradas hacia finales del siglo XIX:
Áreas Económicas Configuradas
Áreas Agrarias del Interior
Dedicadas a cultivos extensivos de productos de gran consumo, principalmente cereales, caracterizados por muy bajos rendimientos. Esta producción resistía la competencia extranjera gracias a un rígido proteccionismo.
También se desarrolló una agricultura basada en el viñedo (vinos de La Mancha, La Rioja o León), motivada por la demanda exterior ante la crisis de los vinos franceses afectados por la filoxera.
Áreas Periféricas Industriales
Ubicadas en Cataluña, Vascongadas y zonas del Cantábrico. Producían principalmente para el mercado nacional, ya que sus altos costes y su baja productividad les impedían competir en los mercados internacionales. Por lo tanto, requerían un rígido proteccionismo.
Áreas Periféricas Mediterráneas
Estas zonas producían productos hortofrutícolas, aceite y vinos que exportaban al exterior. Esta actividad favorecía la importación de materias primas y bienes de equipo necesarios para la producción industrial.
El Caso de Canarias
El archipiélago se especializó en la producción de tomates, plátanos y tabacos, productos de exportación que se vieron beneficiados por el desarrollo de sus puertos, especialmente el de La Luz (Las Palmas) y el de Santa Cruz (Tenerife).
El Dilema Político y la Consolidación del Proteccionismo
Esta dualidad económica fue potenciada por la burguesía industrial española. El poder político fue incapaz de romper la división estructural entre la España interior (agrícola y atrasada) y la España periférica (moderna y capitalista).
España no adoptó el liberalismo económico como teoría fundamental para el desarrollo industrial. Los gobiernos se enfrentaron al dilema: proteccionismo o liberalismo. Finalmente, el proteccionismo triunfó como la única vía percibida para potenciar la industria nacional.