Inmigración en la Argentina del Ochenta: Visiones Elitistas y el Debate Cultural
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La Percepción del Inmigrante en la Generación del Ochenta
La visión de la Generación del Ochenta sobre el inmigrante era predominantemente negativa, ya que eran vistos como una enfermedad o una amenaza. Existían diversos puntos de vista sobre ellos, pero ninguno era positivo. Los dandis, hombres de la alta sociedad, los consideraban inferiores, como si fueran una enfermedad, y evitaban su cercanía por miedo al contagio.
Ante la necesidad de poblar Argentina, tras el destierro de indígenas, gauchos y afrodescendientes, se promovió la inmigración. Sin embargo, los inmigrantes que llegaron no eran los esperados. Se anhelaba la llegada de anglosajones (ingleses y alemanes), pero quienes arribaron fueron principalmente judíos, gallegos, italianos, polacos y rusos, a quienes despectivamente apodaron la Chusma Ultramarina. Estos inmigrantes, que vinieron a construir la Argentina, terminaron siendo considerados un conjunto de podredumbre por la élite.
Al llegar, fueron claramente despreciados y "alojados" en los conventillos, lugares precarios con viviendas muy pobres, donde varias familias debían convivir en condiciones insalubres y desfavorables.
El Debate Lingüístico y la Identidad Nacional
Los hombres de la alta sociedad temían que la lengua nacional se viera alterada. Uno de ellos, Ernesto Quesada, sostenía que los inmigrantes, con sus diferentes pronunciaciones y alteraciones, representaban una contaminación para el país. Otro intelectual con una postura xenófoba, Lucio Mansilla, también se oponía a cualquier cambio lingüístico, afirmando: Nos cambian la lengua y se pudre
. Estos hombres, entre otros, estaban en contra del cambio de la lengua porque no querían que se perdiera la esencia del idioma nacional argentino.
En contraste, el francés Lucien Abeille publicó el libroIdioma Nacional de los Argentinos, en el que proponía modificaciones al idioma, manteniendo la base del español. Por otro lado, los positivistas Ramos Mejía y Bunge estaban abiertos al cambio lingüístico y promovían la integración del inmigrante a la sociedad a través de la educación patriótica, especialmente la de sus hijos.
Reflexión sobre la Vida del Inmigrante: Un Caso Ilustrativo
La siguiente cita ilustra la dura realidad de los inmigrantes:
“La situación entretanto mejoraba en la calle San Juan. Consagrado sin cesar, noche y día, a su mezquino tráfico ambulante, con el inquebrantable tesón de la idea fija, continuaba arrastrando el padre de una existencia de privaciones y miserias”.
Esta cita muestra cómo era la vida de una familia inmigrante, con un padre italiano que llegó a Argentina y vivía en un conventillo. Su mujer era sometida a una vida de servidumbre, y su hijo trabajaba, entregando sus ganancias al padre, con una educación nula, ya que el padre prefería que trabajara en lugar de estudiar. Esto se relaciona directamente con la percepción de los inmigrantes, quienes, como se mencionó, eran animalizados. La preferencia del padre, Don Esteban, por el dinero antes que la educación de su hijo, refuerza la idea de la deshumanización y las condiciones extremas a las que se enfrentaban.