Intercambio gaseoso y respiración en animales: sistemas respiratorios, branquias y respiración celular

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Intercambio gaseoso y excreción

La respiración en los animales. Principios generales

La respiración en organismos animales comprende:

  1. El intercambio gaseoso que realiza el correspondiente órgano respiratorio (pulmón, branquia) con el medio en que se halla: toma oxígeno y desprende dióxido de carbono. Es un proceso mecánico que se llama ventilación.
  2. El intercambio gaseoso que se produce mediante difusión entre el órgano respiratorio y la sangre.
  3. La respiración celular, proceso bioquímico que tiene lugar en las células: éstas reciben de la sangre el oxígeno necesario y vierten a ella el dióxido de carbono.

Sistemas respiratorios

Animales más sencillos, como poríferos y cnidarios, no poseen sistemas circulatorios diferenciados; intercambian CO2 y O2 directamente con el medio acuoso que los envuelve.

Piel y cutículas

Piel y cutículas constituyen el dispositivo más sencillo de intercambio gaseoso y, aunque es un mecanismo general en animales, tiene particular importancia en algunos, como en la lombriz de tierra. Los animales acuáticos no presentan ningún problema; en los terrestres la piel y las cutículas respiratorias deben mantenerse húmedas con secreciones acuosas (sudor) o de mucus.

Branquias

Branquias: órgano respiratorio muy extendido en animales acuáticos. Se deduce que las branquias deben ser mecanismos altamente eficaces en el intercambio de gases. Pueden ser:

  • Externas (poco frecuentes en el mundo animal; al ser estructuras vistosas y muy delicadas son apetecibles para los depredadores, por lo que la selección natural ha reducido su presencia en pocos casos, como el ajolote).
  • Internas (son el órgano respiratorio de muchos artrópodos y moluscos acuáticos y de los peces).

Las branquias de los peces están sostenidas por los arcos branquiales, cuatro a cada lado, situados entre la cavidad bucal y los opérculos. Poseen una enorme superficie en relación con su tamaño, pues están divididas en cientos de filamentos branquiales, cada uno de los cuales se subdivide en numerosas láminas de finas paredes. El agua baña las branquias fluyendo de manera unidireccional, entrando por la boca y saliendo por las aberturas laterales. Esta corriente fresca suministra oxígeno y retira CO2 de forma continua de las branquias. La sangre también fluye unidireccionalmente en las branquias, pero lo hace en sentido contrario a la circulación del agua. Este flujo contracorriente es muy eficaz y produce un intenso intercambio gaseoso.

(faltan dos)

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