La Intervención Estadounidense y el Fin del Imperio Colonial Español en 1898
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La intervención estadounidense y el desastre del 98
Fue a comienzos de 1898 cuando EE. UU. decidió intervenir. Desde el inicio de la guerra, habían facilitado el contrabando de armas para los independentistas cubanos. Sin embargo, la opinión pública y los grupos de presión consiguieron que el gobierno enviara un acorazado, el Maine, al puerto de La Habana. Una explosión hizo estallar el barco y mató a numerosos marineros. EE. UU. acusó al gobierno español, sin pruebas claras, de ser el responsable y lanzó un ultimátum para obligar a España a vender la isla. Días después, estallaba la guerra.
El conflicto fue rápido, dada la superioridad naval y la posición más favorable de los norteamericanos:
- En Filipinas: donde la resistencia española fue muy reducida, se produjo la rendición.
- En Cuba: la flota estadounidense sitió a la española en Santiago, obligándola a salir y ser capturada con facilidad.
El Tratado de París supuso que España renunciara a Cuba y cediera a EE. UU. las Filipinas y Puerto Rico. Un año más tarde, se negoció con Alemania la venta de las islas Marianas, Carolinas y Palaos.
Consecuencias del Desastre
Las guerras de 1898 trajeron graves consecuencias para la nación:
Pérdidas humanas y morales
Murieron unos 60 000 soldados, víctimas de enfermedades infecciosas, además de miles de mutilados. También fallecieron unos 60 000 cubanos. Hubo daños morales y psicológicos tanto para las familias como para el país, ya que lo vivieron como una humillación.
Consecuencias económicas
Se obligó a comprar en adelante los productos coloniales a precios internacionales, perdiendo el comercio privilegiado que había supuesto Cuba.
Consecuencias políticas
Se produjo una grave crisis en los dos partidos dominantes (liberales y conservadores) y el desprestigio del ejército, al cual la prensa culpaba. Esto desencadenó una oleada de críticas y reflexiones sobre las causas de la pérdida del imperio, la situación política y el desaliento generalizado.
A ese conjunto de opiniones y propuestas se le denominó Regeneracionismo, representado por Joaquín Costa y Francisco Silvela, en el cual participaron periodistas y escritores. La Generación del 98 también se hizo eco de la pérdida de las últimas colonias.