Jenofonte: Vida, Obra y el Legado del Historiador Griego
Clasificado en Griego
Escrito el en
español con un tamaño de 2,52 KB
La ideología de Jenofonte
Jenofonte supo aunar su talante aventurero con una visión clara de su entorno histórico; siempre recordó las enseñanzas de Sócrates y defendió los ideales tradicionales helénicos con valor. Es interesante que un hombre de ideas más bien conservadoras haya sido, en muchos aspectos, un precursor del helenismo: en sus esbozos de nuevos géneros literarios (como la biografía y la novela), en su preocupación por la pedagogía, y en sus breves tratados sobre la equitación o la economía, entre otros.
Su ideal de cultura gira en torno a la asociación de las virtudes y el concepto del deber del guerrero y del agricultor. El egoísmo y la codicia se avienen mal al espíritu del cinegético. Le importa el esfuerzo en conseguir metas, la sencillez y la autenticidad de la vida natural, al margen de las ambiciones políticas y la mezquindad de otros comportamientos ciudadanos.
El método historiográfico: el moralismo en la obra de Jenofonte
Jenofonte, como historiador, presenta notables defectos. No es exhaustivo en la recogida de datos, es olvidadizo y margina hechos de primera importancia. Cuenta los sucesos desde su propia perspectiva, no tanto por un interés deliberado en ser parcial debido a la simpatía que sentía por los espartanos —crítica recurrente en su contra—, sino por su característica ingenuidad. Esta se manifestaba en una suerte de improvisación, carente del examen y contraste crítico de los datos, rigor que se esperaría de un fiel continuador de la obra de Tucídides. En realidad, Jenofonte destaca fundamentalmente como un excelente reportero de guerra.
Sus escritos constituyen un reportaje de sus propias experiencias militares, narradas con maestría. Su escritura es fresca, precisa y rápida, no exenta de ironía en ocasiones, aunque a veces se ve alterada por la extensión de ciertos discursos cargados de tópicos retóricos que carecen de la profundidad psicológica tucidídea. En ocasiones, prefiere remodelar la historia, silenciando hechos y embelleciendo sus testimonios con figuras retóricas. Es, en esencia, mejor narrador que crítico.
La lengua y el estilo
Su dialecto ático no es completamente puro y, en gran medida, preludia ya la koiné. No obstante, la nítida sencillez de su lenguaje y la diáfana claridad de sus pensamientos le aseguraron el favor de los lectores, lo que explica su notable éxito durante la Antigüedad tardía.