La Ley de Desamortización de Madoz (1855): Objetivos, Contexto y Consecuencias Económicas
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La Desamortización de Madoz (1855)
Identificación y Contexto del Documento
El presente documento histórico es una fuente primaria de naturaleza jurídica, al tratarse de una ley. Su tema principal es de carácter económico. Fue escrito por Pascual Madoz el 1 de mayo de 1855, en el contexto del Bienio Progresista (1854-1856), durante el reinado de Isabel II. Los destinatarios eran los españoles, es decir, la nación.
Ideas Principales y Secundarias
El texto expone diversas ideas, las cuales se pueden separar en principales y secundarias.
Como idea principal, Madoz declara la venta de todas las tierras pertenecientes al Estado y la Iglesia, y expone cómo serán invertidos los beneficios obtenidos. Las ideas secundarias se centran en los objetivos de la venta y la posterior inversión de los fondos.
Objetivos de la Venta (Enajenación de Bienes)
- Se declara la venta de los predios pertenecientes a la Iglesia, al Estado, así como a las llamadas manos muertas.
- Se llevará a cabo la enajenación de todos los bienes mandados vender mediante licitaciones públicas. Esto incluye tanto los bienes propios (del ayuntamiento, con rendimiento) como los bienes comunes (públicos, sin rendimiento).
Inversión de los Fondos Obtenidos
Por otra parte, el documento expone la inversión de esos fondos:
- El gobierno cubrirá el déficit presupuestario del Estado.
- El 50% de lo restante se destinará a la amortización de la Deuda Pública.
- El 50% de lo restante se destinará a obras públicas de interés, como la construcción de vías (ferrocarriles).
Contexto Histórico: Las Desamortizaciones en España
Desde comienzos del siglo XIX se habían realizado diversas desamortizaciones con el fin de obtener recursos y aumentar la propiedad privada: la de Godoy (1798), la aprobada por las Cortes de Cádiz y, sobre todo, la de Mendizábal (1836), que fue la más importante por su impacto económico y político.
Todas estas medidas generaron una fuerte resistencia de la Iglesia, que veía cómo se expropiaban sus bienes, y tampoco contaron con el apoyo entusiasta de los políticos moderados, más cercanos a la jerarquía eclesiástica. De hecho, con el Concordato de 1851, los moderados se comprometieron a frenar las desamortizaciones, asegurando a la Iglesia la propiedad de los bienes que aún conservaba.
El Bienio Progresista y la Ley de Madoz
El contexto inmediato del texto se sitúa en 1854, cuando los progresistas, junto con sectores de la Unión Liberal, llegaron al poder tras el pronunciamiento de Vicálvaro. Su objetivo era retomar y profundizar el proyecto liberal modernizador. Además de los cambios políticos, impulsaron un ambicioso programa económico: leyes de banca, sociedades anónimas, apoyo decisivo al ferrocarril, planes de reforestación y una nueva política fiscal.
En este marco se aprobó la Desamortización de Madoz (1855), dirigida a la venta de bienes eclesiásticos y, por primera vez de forma masiva, de bienes municipales (comunales y de propios).
Consecuencias
Las consecuencias de esta ley favorecieron a los grupos burgueses, especialmente a la gran burguesía terrateniente, que acaparó la mayor parte de las tierras subastadas, consolidando así el modelo de propiedad privada propio del liberalismo. Sin embargo, la venta de bienes comunales perjudicó gravemente a los campesinos más pobres, que dependían de ellos para su subsistencia.