Libertad y Felicidad: Un Diálogo Filosófico entre Mill y Nietzsche

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Comparativa de Concepciones sobre Libertad y Felicidad: Mill vs. Nietzsche

Comparación de la Concepción de Libertad de Mill con Otra Perspectiva Histórica

Para John Stuart Mill, la libertad es la condición fundamental para el desarrollo de la individualidad y, consecuentemente, de la felicidad. Su enfoque no se centra en el libre albedrío, sino en la libertad externa, con el objetivo de salvaguardar la esfera individual y rechazar la interferencia del control social. Mill postula que cada individuo es libre dentro de su ámbito personal, un espacio en el que la sociedad no puede intervenir, a menos que las acciones de un individuo causen un perjuicio a la sociedad. En tales casos, se trasciende el ámbito individual, y la libertad del individuo se ve limitada. Además, Mill subraya que la libertad en la esfera individual es un requisito indispensable para alcanzar la felicidad.

Por otro lado, Friedrich Nietzsche concibe la libertad como la expresión de los impulsos inconscientes, al margen de las restricciones impuestas por la sociedad. Nietzsche sí se preocupa por el libre albedrío, al que considera un arma forjada por los débiles para culpar a los fuertes, transformando así la debilidad en una virtud. Según Nietzsche, estos individuos débiles buscan limitar la libertad del individuo, mientras que los nobles no experimentan ninguna restricción en su libertad. Asimismo, Nietzsche identifica la libertad con la felicidad, argumentando que la felicidad se logra al superar obstáculos, lo cual es precisamente lo que persigue la libertad, aunque desde una perspectiva distinta a la de Mill.

La Concepción de Felicidad según Mill

Mill define la felicidad como la consecución del mayor placer para el mayor número de personas, junto con la ausencia de dolor, concepto que también denomina utilidad. Mill sostiene que para ser feliz, es necesario que las personas que nos rodean también lo sean, lo que convierte su utilitarismo en un hedonismo universal. Para alcanzar la felicidad, debemos fomentar nuestro autodesarrollo y cultivar el individualismo, elementos que nos permiten acceder a la dignidad humana y, por ende, ser libres. Solo de esta manera podemos lograr la felicidad.

Mill ilustra esta idea con la célebre frase: “ser un Sócrates insatisfecho que un necio satisfecho”. Con esto, Mill quiere expresar que la insatisfacción no implica necesariamente infelicidad. Pone como ejemplo a Sócrates, un individuo con múltiples aspiraciones que no llegó a cumplir todas, pero que no por ello fue infeliz. Sócrates experimentó placeres de mayor calidad (ya que para Mill la cualidad del placer es más importante que la cantidad) en comparación con un necio cuya satisfacción proviene de un deseo fácilmente cumplible.

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