Libertad negativa, castigo y desobediencia civil: retribución, rehabilitación y persecución de cristianos en Roma

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La libertad negativa

La libertad negativa se puede definir como la falta de coerción, entendiendo por ésta la obligación impuesta por la fuerza de hacer o dejar de hacer algo. Cuando nada nos coarta desde fuera, somos libres en este sentido negativo de libertad. La libertad negativa consiste en no obstaculizar ni restringir.

¿Es el castigo retribución y reforma?

Retribución: Supone que quienes quebrantan conscientemente las leyes merecen un castigo, con independencia de que éste pueda surtir algún efecto beneficioso para las personas afectadas o para el conjunto de la sociedad (es decir, los delincuentes deben sufrir). Esta teoría considera que el mal comportamiento merece una respuesta apropiada, así que la severidad del castigo debe estar equiparada con la gravedad del delito.

Reforma: El castigo se justifica también por su supuesta tendencia a reformar a los delincuentes; es decir, serviría para cambiar sus hábitos e impedir que, una vez en libertad, volvieran a delinquir. Desde este punto de vista, la privación de la libertad podría convertirse en una medida de rehabilitación.

Tres ejemplos de desobediencia civil

  1. Movimiento sufragista británico: Consistió en dar publicidad a su lucha por el voto femenino a través de una campaña de desobediencia pública, en la que los manifestantes se encadenaban a los edificios.
  2. La protesta de Gandhi: Influyó profundamente en la soberanía británica sobre la India y, por consiguiente, en su independencia.
  3. Martin Luther King: Su reto a los prejuicios raciales con métodos muy parecidos a los de Gandhi contribuyó a garantizar los derechos civiles de los afroamericanos en los estados del sur.

¿Por qué algunos emperadores romanos perseguían a los cristianos?

Lo que molestaba a los romanos de lo que decían los cristianos era que predicaban que todos los demás dioses eran falsos, simples ídolos, y que el emperador no era más que un hombre como los demás, en muchas ocasiones notablemente peor que otros. Sostenían que pronto volvería el Mesías, Cristo, y que esta vez su llegada significaría el fin del mundo. Serían castigados y, en cambio, los fieles a la verdad de Jesús obtendrían recompensas y vivirían libres, felices e iguales.

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