Libertad radical, autenticidad existencial y la ética de Kant: responsabilidad y deber
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Libertad radical y valor de la vida humana
Ahora bien, si la libertad radical de cada persona es la única fuente y el único fundamento de todas sus decisiones, la propia libertad constituye el valor de la vida humana o, lo que es lo mismo, no existe ningún valor superior a la propia libertad. Cada individuo es el autor, tanto de su propio proyecto vital como de sus normas morales; por lo tanto, hablando moralmente, lo único importante es decidirse libremente. De esta manera podremos llevar una vida auténtica o una vida inauténtica.
Vida inauténtica y vida auténtica
Una vida inauténtica se produce cuando renunciamos a nuestra libertad y nos refugiamos en la muchedumbre, en la masa. El ser humano hace lo que se hace, piensa lo que se piensa. La existencia auténtica supone la integración de la libertad; en ella el ser humano vive la angustia de su libre decisión y acepta plenamente su responsabilidad.
Autores representativos
Entre los filósofos existenciales cabe destacar a Martin Heidegger, Karl Jaspers y Jean-Paul Sartre.
Revolución moral de Kant
La revolución moral de Kant rechaza todas las éticas anteriores porque eran éticas heterónomas: derivaban las normas y los deberes desde campos ajenos a la propia dimensión moral y racional, partiendo de la existencia de un fin último. Kant, en cambio, defendió una ética autónoma: nuestros deberes no se nos pueden imponer desde ningún fin religioso ni ideal, y tampoco es posible derivarlos simplemente desde los usos y las prácticas cotidianas.
¿Desde dónde surgen los deberes?
Los deberes surgen de nuestra voluntad racional. Nada puede ser ni bueno ni malo salvo una buena voluntad: es decir, solamente la voluntad puede ser buena en sí misma.
¿Cuándo es buena una voluntad?
Para Kant, una voluntad es buena cuando intenta cumplir el deber por puro respeto al deber; solo cuenta la intención racional de cumplir con el deber.
Obrar por deber y los principios racionales
Obrar por deber es obrar conforme a principios racionales, es decir, universales y absolutos. Kant proponía:
- Obra de tal manera que la máxima de tu conducta pueda valer siempre como ley universal.
- Procede de modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de los demás, siempre como un fin en sí mismo y nunca como medio.
Conclusión
Concluyendo, vemos que Kant no nos señaló si debemos hacer una cosa u otra ni si debemos regirnos por tales o cuales leyes concretas; se limitó a indicarnos el modo o la forma de nuestras decisiones morales, proporcionando criterios racionales para que nuestras máximas puedan adquirir validez universal y para que la dignidad humana sea siempre tratada como un fin.