Los límites de la razón en Kant: Mundo, Alma y Dios explicados

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La razón y sus límites según Kant

La sensibilidad produce mis sensaciones y nuestros fenómenos. Mi entendimiento emite juicios y los organiza siguiendo esas doce categorías. Hay una tercera facultad de conocimiento: la razón.

Lo que hace la razón es enlazar juicios y enunciados mediante las reglas de la lógica; tiende a buscar las causas últimas de todo. Esa tendencia es natural, pero hay que refrenarla: mientras la razón se aplica sobre conceptos que proceden de la experiencia puede funcionar muy bien —así sucede en la ciencia—, pero la razón tiende a buscar causas últimas que no son objeto de experiencia.

La construcción de las Ideas por la razón

La razón reúne las causas de todos los fenómenos externos y construye la idea de Mundo. Al aplicarle a esa IDEA (Kant utiliza la palabra IDEA para esos conceptos que la razón crea por sí misma unificando conceptos que proceden de la experiencia) las categorías como si fuera un concepto empírico que procede de la experiencia, llegamos a contradicciones.

El concepto "piedra" lo he sacado de la experiencia y siempre me puedo preguntar legítimamente: ¿cuál será la causa de esa piedra? Ahora bien, el concepto general de "MUNDO" no lo he sacado de la experiencia; yo no he captado nunca el universo en su totalidad. Si a esta Idea le aplico el concepto de causa y me pregunto: ¿cuál será la causa del MUNDO?, entro en la pura especulación y la razón se ve abocada a la confusión: hay argumentos a favor de que tiene que haber una causa y argumentos en contra.

Las tres Ideas de la razón

La ciencia y la filosofía no deben enredarse con esas Ideas que la razón ha producido en su afán por buscar la verdad. Kant distingue tres Ideas principales:

  • Mundo: la causa que produce todos los fenómenos externos.
  • Alma: la causa que produce todas mis percepciones internas.
  • Dios: la causa que lo produce todo.

Kant dice que es natural que la razón busque las causas últimas, pero que es perder el tiempo. Solo podemos razonar sobre los conceptos que proceden de la experiencia, y ninguna de las tres Ideas es objeto de experiencia: yo no capto el mundo en su totalidad, no percibo mi alma (el yo de Descartes o Hume) y mucho menos percibo a Dios.

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