Locke y Hume: Fundamentos del Empirismo y la Tolerancia Religiosa
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La Tolerancia Religiosa según John Locke
Locke establece una clara distinción y unos límites necesarios entre el Estado y la Iglesia. Sostiene que el Estado solo debe ocuparse de los bienes civiles (la vida, la libertad, la propiedad) y no de la salvación del alma. Según el filósofo, la fe no puede ser inculcada por la fuerza, ya que la convicción religiosa debe ser un acto interno y libre. Sin embargo, Locke también establece límites a esta tolerancia: no se debe tolerar a los intolerantes, ni a aquellos cuyas creencias atentan contra la sociedad, ni a quienes niegan la existencia de Dios, pues considera que esto socava los cimientos de la moral y el orden social.
El Empirismo Radical de David Hume
Crítica del Conocimiento: Origen y Elementos
Para Hume, todos los contenidos de la mente se derivan de la experiencia. Distingue dos elementos fundamentales del conocimiento:
- Impresiones: Son las percepciones que nos llegan de forma directa y vívida a través de los sentidos (sensaciones, pasiones, emociones).
- Ideas: Son las copias o huellas debilitadas de las impresiones en el pensamiento.
Tanto las impresiones como las ideas pueden ser:
- Simples: No admiten descomposición (por ejemplo, la impresión de un color específico).
- Complejas: Se pueden descomponer en elementos más simples (por ejemplo, la idea de una manzana, que combina color, forma, etc.).
De aquí se deriva su criterio de verdad: una idea es verdadera si se puede señalar la impresión a la que corresponde. Por lo tanto, la experiencia no es solo el origen, sino también el límite de nuestro conocimiento.
Leyes de Asociación de Ideas
Aunque las ideas pueden parecer caóticas, Hume argumenta que se presentan con cierto orden porque la mente las asocia de acuerdo con unas leyes naturales que guían al entendimiento de una idea a otra:
- Ley de semejanza: Nuestra mente tiende a reproducir ideas semejantes. Un retrato nos lleva a pensar en la persona retratada.
- Ley de contigüidad en el tiempo y en el espacio: Las ideas que se han vivido juntas tienden a aparecer juntas en la mente. Pensar en una habitación de una casa nos puede llevar a pensar en las habitaciones contiguas.
- Ley de causa-efecto: Es la asociación más fuerte. Si pensamos en una herida (efecto), inevitablemente pensamos en el dolor que la causó (causa).
Tipos de Conocimiento
Hume distingue dos modos de conocimiento:
- Conocimiento de relaciones entre ideas: Establece relaciones entre ideas con independencia de la realidad. No se necesita la experiencia para validarlo, ya que su verdad es puramente lógica. Se expresa mediante proposiciones analíticas, cuyo contrario es imposible (por ejemplo, "un triángulo tiene tres lados"). A este ámbito pertenecen la lógica y las matemáticas.
- Conocimiento de hechos (cuestiones de hecho): Necesita de la experiencia para comprobar su veracidad. Las verdades de las cuestiones de hecho no son necesarias, porque su contrario no implica una contradicción lógica (por ejemplo, "el sol saldrá mañana").
Crítica al Principio de Causalidad
Hume aplica su empirismo para criticar uno de los pilares de la metafísica: el principio de causalidad. Sostiene que nuestro conocimiento de hechos está limitado por las impresiones actuales o pasadas. Por tanto, no podemos tener conocimiento de hechos futuros, ya que no tenemos impresiones de lo que aún no ha sucedido.
La certeza que atribuimos a la relación causa-efecto, entendida como una conexión necesaria entre dos fenómenos, no proviene de ninguna impresión. Lo único que observamos es una sucesión constante de eventos en el pasado. Esta repetición genera en nosotros un hábito o costumbre que nos lleva a desarrollar una creencia: una idea acompañada por un fuerte sentimiento de su verdad.
En conclusión, para Hume, la relación causa-efecto no es una ley de la realidad, sino una ficción de la mente, una creencia útil para la vida práctica, pero sin fundamento racional o empírico absoluto.