Maese Pérez el Organista y Otras Leyendas: Un Viaje por la Literatura Española

Clasificado en Lengua y literatura

Escrito el en español con un tamaño de 3,06 KB

Maese Pérez el Organista

Habla de un músico que tocaba extremadamente bien el órgano. El día de Nochebuena, tocaba en la iglesia de Santa Inés. Maese Pérez se negaba a tocar en un órgano que no fuese el de la iglesia de Santa Inés. Era día de Nochebuena y se esperaba al maestro con gran impaciencia para que empezase la misa, pero se estaba retrasando, cuando entró un hombre que anunciaba que el músico ciego estaba enfermo y no podría tocar esa noche.

Entonces, un hombre que también tocaba el órgano, aunque lo hacía muy mal, quiso sustituirle, pero en ese momento alguien anunció la llegada de Maese Pérez. Estaba débil y decía que era su última misa y que quería tocarla. Cuando ya llegaba el final de la misa, Maese Pérez murió en el órgano.

Ese año, la misa la tocaría aquel hombre que quiso sustituir a Maese el año pasado. La gente pensaba que lo haría mal, y lo hizo bien, el bajo algo extrañado. Al próximo año, la hija fue a la iglesia como todos los años y el otro organista fue a la catedral. Su hija vio a su padre tocar el órgano como solo él sabía.

Ojos Verdes

Habla de Fernando de Argensola, que está en una cacería de ciervos, y el único ciervo que había alcanzado se le estaba escapando hacia la fuente de los Álamos, a la cual decían que no se podía ir puesto que estaba embrujada. Su viejo ayo le advirtió, pero él se adentró. A partir de allí, Fernando iba todos los días a cazar solo al amanecer y volvía al anochecer.

Íñigo lo encontraba extraño y le preguntó qué le pasaba, y este le respondió que se había enamorado de unos ojos preciosos que había creído ver en la fuente. Fernando le respondió que no podía dejarlos. Iba todos los días y hablaba con la misteriosa mujer de los ojos verdes, que nunca le contestaba, hasta que un día le dijo que ella era un alma, y que vivía en el fondo de la fuente, y que si quería podía irse a vivir con ella al fondo de la fuente.

Fernando se acercó a ella y le intentó dar un beso, y cuando lo hizo, resbaló y cayó al agua y no salió nunca.

El Monte de las Ánimas

Beatriz y Alonso. Beatriz ha ido a visitar a Alonso la noche de los Difuntos. Estuvieron dando un paseo por el monte y volvieron a casa. Resulta que hace años un viejo convento que había allí era de los templarios. Entre los templarios y los hidalgos de la ciudad hubo una terrible batalla, y el monte quedó sembrado de cadáveres que se los comieron los lobos y el convento quedó abandonado.

Y cuenta la leyenda que la noche de los Difuntos las ánimas de los guerreros vuelven a salir y a disputar la terrible batalla, matando a todo el que se encontrase allí. Alonso le dio a Beatriz un broche como regalo de despedida, y esta le iba a dar una cinta azul con un emblema, pero se le había perdido en el monte de las Ánimas. Alonso, por no quedar como un cobarde, volvió a por ella.

Esa noche, mientras dormía Beatriz, oyó ruidos extraños, y a la mañana siguiente, cuando despertó, se encontró la cinta llena de sangre en la mesilla.

Entradas relacionadas: