Manet: El Año que Transformó la Pintura Moderna y Desafió Convenciones

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El Año Pivotal de Manet: 1863 y la Revolución Pictórica

El año 1863 constituye una fecha bisagra en la evolución de la pintura moderna. Édouard Manet, quien en apenas unos meses expuso Música en las Tullerías, presentó al Salón El almuerzo campestre y pintó Olimpia. Estas tres obras maestras representaron una auténtica revolución estética y pictórica.

La acogida que tuvieron estas creaciones entre la mayor parte de la crítica y el público fue de rechazo total e incluso burla.

¿Qué Provocó Tanta Indignación?

Lo que hizo de la pintura de Manet algo tan novedoso como para provocar una reacción violenta no fue un factor simple. Fue, por el contrario, la suma de una serie de elementos que afectaban al color, el modelado, la perspectiva y el tema, y que, unidos, dieron como resultado una pintura completamente nueva. En realidad, una buena parte de la crítica de su momento comprendió a la perfección cuáles eran los nuevos planteamientos de Manet; lo que ocurrió es que no estaban dispuestos a asimilarlos.

El Desnudo y la Transgresión de Manet

Además de estas innovaciones formales, Manet introdujo una forma directa y concreta de entender el desnudo que convirtió sus obras en sinónimo de vulgaridad y hasta pornografía para la sociedad de la época. Por ejemplo, cuando presentó El almuerzo campestre, el protagonismo concedido a una muchacha desnuda junto a dos jóvenes vestidos con levita provocó una profunda indignación.

La crítica y el público estaban acostumbrados a una pintura académica plagada de desnudos femeninos, muchos de los cuales utilizaban abiertamente el erotismo como modo de captar la atención del espectador. Sin embargo, estos desnudos se justificaban por tratarse de escenas alegóricas o mitológicas. La novedad aportada por Manet consistió en desnudar a una joven cualquiera, una muchacha parisina de su momento.

Para Manet, y ahí estriba su gran aportación, el tema carecía realmente de importancia. Su pintura era pintura pura, ni siquiera tenía el elemento ideológico de Courbet.

La Mirada Desafiante de Olimpia

Por eso, cuando expuso su Olimpia, un cuadro maravilloso, el público no supo apreciar su fabulosa firmeza de dibujo, la delicadeza del modelado ni el colorido espectacular. La mirada directa de una prostituta era mucho más de lo que la sociedad del momento estaba dispuesta a tolerar.

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