Manet y Monet: composición, luz y color en El almuerzo campestre, Impresión sol naciente y la Catedral de Ruan

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Composición y perspectiva en las escenas

Las tres escenas quedan incluidas en el triángulo compositivo formado por la perspectiva lineal, cuyo punto de fuga se sitúa en el trocito de cielo pintado en la parte alta del lienzo.

Integración de figuras y tratamiento tonal

Manet integra las figuras en el paisaje como si formasen parte de él. Esta representación plana se consigue y se refuerza por medio de la gradación tonal del color, tanto en la representación de la luz como en las sombras. Con este ejercicio es capaz de reproducir la sombra de un árbol y de conseguir la transparencia del arroyo utilizando solo la riqueza tonal del verde. Para conseguir un contrapunto lumínico, el pintor utilizó el negro y el blanco como colores predominantes en las figuras centrales. La escena se encuentra compuesta como si se tratase de un fotomontaje moderno.

El almuerzo campestre (Déjeuner sur l'herbe) — Manet

El almuerzo campestre refleja una escena cotidiana en la que aparecen, en primer término, el hermano del pintor, el escultor holandés, y su modelo preferida. Presentada en el salón oficial de 1863, esta pintura no fue admitida y pasó a formar parte del extenso cartel del Salón de los Rechazados. El principal motivo de crítica fue la desnudez. También fue motivo de burla el hecho de que las distintas figuras no parecieran tener relación entre ellas y la sensación de que la figura del arroyo esté flotando; parece un recorte superpuesto al cuadro.

Impresión: Sol naciente — Monet

SOL: En este cuadro Monet prescinde de los criterios convencionales de representación porque obedece a sus emociones captadas por la naturaleza; abandona la práctica de perfilar y detallar objetos. Todo lo que aparece en el lienzo es fruto de pinceladas brillantes y dinámicas, que solo insinúan y consiguen por ello una sensación de esbozo.

En cuanto a los colores, domina el azul grisáceo de la neblina. Paralelamente, contrasta con el naranja del sol y su reflejo. La elección de los colores complementarios responde a que el pintor conoce la ley del contraste simultáneo, descubierta en 1839. Sobre un fondo nebuloso donde apenas se adivinan los palos de los barcos y las chimeneas del puerto, el sol, representado por una pequeña redonda anaranjada, se abre paso e ilumina las tranquilas aguas marinas.

La obra muestra una vista del puerto de Le Havre, donde Monet pasó su juventud. En esta obra recurre a la plasmación de los reflejos de la luz sobre el agua. Puede apreciarse también el interés por la presencia e influencia de la atmósfera en la naturaleza.

Ruan (Catedral de Rouen) — Monet

RUAN: En la última década del siglo XIX Monet decidió centrarse en la plasmación de la catedral de Ruan, continuando así una de aquellas series sobre un mismo tema con gran éxito entre sus coetáneos. La imposibilidad de representar en un mismo lienzo cada variación de luz llevó a Monet a trabajar con varios a la vez, aplicando la pincelada rápida.

La prosecución y conclusión de cada uno de ellos iba en función de la similitud con las condiciones ambientales de un momento determinado. Su gran memoria visual y retentiva óptica le permitió finalizar algunos de estos cuadros en su taller de Giverny. El resultado fue una treintena de vistas de resultados sorprendentes. Pese a la aparente monotonía del conjunto, Monet escogió tres ángulos ligeramente distintos para captar las variaciones lumínicas de la fachada de la catedral, en la que los detalles se difuminan bajo el azul.

Puntos clave y recursos pictóricos

  • Composición triangular: organiza la escena y dirige la mirada hacia el punto de fuga.
  • Perspectiva lineal: centraliza la profundidad en un pequeño sector del cielo.
  • Gradación tonal: uso del color para definir luz y sombra sin contornos precisos.
  • Pincelada dinámica: sugerencia y esbozo frente al detalle minucioso.
  • Contraste cromático: complementarios (azul y naranja) para intensificar la luz.
  • Interés por la atmósfera: reflejos y neblina como elementos estructurantes del paisaje.
Observaciones finales

Tanto en Manet como en Monet se aprecia una voluntad por renovar la forma de representar la realidad: ya sea integrando las figuras en el paisaje con una lectura casi fotográfica o captando las impresiones fugaces de la luz y la atmósfera mediante la pincelada y la coloración. Estas obras marcaron hitos en la recepción pública y crítica del arte de su tiempo, desde el rechazo formal hasta el reconocimiento posterior.

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