Matematización y Desarrollo Científico-Técnico en Descartes: Método, Verdad y Razón
Actualidad: Matematización y desarrollo científico-técnico:
El discurso propone un método y un criterio de verdad que sonErrores de las matemáticas. Descartes cree que de esta forma todas las ciencias conseguirán una certeza semejante.
La matematización es la característica que desde entonces ha impregnado casi todos los ámbitos de la ciencia occidental. El conocimiento de las cosas se consigue reduciéndolas a cantidades y, luego, ordenando sus relaciones.
Los descubrimientos en las ciencias y sus aplicaciones técnicas han sido tales que la fe en la religión se ha sustituido por la fe en la ciencia. La prueba de esta fe es que todos los gobiernos insisten en la necesidad de invertir en investigación científica.
El desarrollo de las ciencias sociales también se explica como consecuencia de la nueva visión del ser humano que vino con el cartesianismo.
Autonomía de la razón respecto de la fe:
La matematización, por sí sola, no habría propiciado el desarrollo científico si no hubiera ido acompañada de la autonomía de la razón. Solo la razón independiente de la religión puede llegar a la verdad.
Una vez que la razón ha sido separada de la fe, la ciencia podrá descubrir leyes sin que tengan que ser testadas por ninguna autoridad distinta de la experiencia. No obstante, la fe sigue presionando para mantenerse como criterio de verdad.
Modernidad, individualismo y derechos humanos:
La separación razón-fe no ha traído solo el desarrollo y la matematización de las ciencias, sino que también ha contribuido a la aparición de posiciones ateas (negación de la existencia de Dios) y agnósticas (negación de la posibilidad de cualquier conocimiento sobre Dios).
La razón, según Descartes, llega a la existencia de Dios, pero la modernidad ha perdido el optimismo racionalista.
La segunda parte del discurso deja claro que es el sujeto pensante quien se impone como criterio de verdad: es verdad lo que mi criterio racional decide que es verdad. Descartes no defiende un subjetivismo relativista, sino racionalista. La razón es la misma en todos los hombres. Sin embargo, es aquí donde se encuentran las raíces del individualismo que tanto se critica a la sociedad moderna.
La verdad y el genio maligno:
La sospecha de que la realidad en la que creemos sea una mera ilusión de los sentidos ha sido retomada por varias producciones cinematográficas. El argumento de la indistinción entre sueño y vigilia se refleja en la producción de Alejandro Amenábar, Abre los ojos.
El argumento del genio maligno se actualiza en Matrix, producción que nos describe un mundo habitado por hombres que, creyendo conocer el mundo a través de los sentidos, realmente solo reciben impulsos eléctricos controlados por un poderosísimo sistema informático.