Mecanismos de defensa y trastornos psicológicos fundamentales

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Los cinco principales mecanismos de defensa

Factor común: Autoengaño.

Rechazo del hecho como tal:

  • Represión: Consiste en convertir en inconsciente una experiencia negativa.
  • Negación: Se basa en no reconocer la realidad de aquello que nos asusta.

Distorsión de las causas del hecho:

  • Proyección: Atribuir a otro aquello que no acepto en mí mismo.
  • Identificación: Apropiarse de los éxitos ajenos para intentar olvidar los fracasos propios.
  • Intelectualización: Recurrir a teorizar para evitar afrontar un problema de carácter práctico.

Distorsión de los efectos del hecho:

  • Desplazamiento: Transferir una emoción vinculada a un hecho hacia otro distinto.
  • Formación reactiva: Transformar un afecto en su contrario.
  • Sublimación: Convertir un aspecto considerado vergonzoso en otro socialmente aceptable.
  • Regresión: Evitar un problema retrocediendo a etapas vitales donde dicho problema no existía.

Tres trastornos de la personalidad

Personalidad esquizoide

Se caracteriza por la ausencia de deseo o la nula habilidad del sujeto para entablar relaciones sociales, así como una marcada frialdad y distancia sentimental respecto a los demás. Se trata de personas solitarias que, por lo general, no tienen amigos ni relaciones sentimentales.

Personalidad paranoide

Se manifiesta por la suspicacia y desconfianza hacia los otros, cuyas intenciones son siempre interpretadas como maliciosas. Además, estas personas suelen ser rencorosas, rechazan las críticas y se perciben a sí mismas como individuos racionales y objetivas.

Personalidad dependiente

Se da en aquellos individuos que son incapaces de tomar decisiones por sí mismos y de poseer una mínima autonomía personal. En algunos casos, utilizan su condición como un chantaje sentimental dirigido a las personas por las que temen ser abandonados.

Síntomas principales de los trastornos depresivos y bipolares

Las personas que sufren de trastornos depresivos reducen drásticamente la gama de emociones posibles, estancándose en uno de los extremos del espectro emocional (ya sea tristeza prolongada o excitación eufórica). La persona que sufre de depresión se siente profundamente triste y pierde el interés por las actividades cotidianas; presenta pensamientos negativos recurrentes y, en ocasiones, se desprecia a sí misma o experimenta sentimientos de culpa.

Los trastornos bipolares destacan por la alternancia de episodios de depresión y de manía (un estado de euforia, gran locuacidad y actividad extrema). Según la duración de sus efectos y su intensidad, se distinguen dos tipos principales:

  • Trastorno bipolar I: Es más duradero y presenta efectos más graves.
  • Trastorno bipolar II: Caracterizado por episodios de hipomanía (una forma menos severa de manía).

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