Metodología de Evaluación y Seguimiento en Programas de Inserción Sociolaboral
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Fase 3: Seguimiento del Plan de Acción
El seguimiento del plan de acción es un componente esencial para garantizar la progresión y el éxito del proceso de inserción. Esta fase se articula mediante:
- La supervisión del itinerario a través de la tutorización del proceso de inserción.
- La realización de entrevistas individuales, mediante las cuales se acompañará a la persona a lo largo de las diferentes acciones del plan establecido.
Obtención y Gestión de Datos
A través de la tutorización se obtienen datos sobre los resultados previstos. Es necesario verificar:
- Si se van cumpliendo los tiempos y los objetivos.
- Si el demandante lleva a cabo las acciones.
- Si estas son efectivas o si se deben adaptar o reelaborar.
Es fundamental recabar datos cualitativos sobre la satisfacción y la impresión del usuario. En el caso de que el demandante no cumpla los acuerdos del contrato, se deberá averiguar el motivo y negociar nuevos acuerdos.
Si las acciones se llevan a cabo en otro centro o servicio, el técnico deberá mantenerse en contacto con las personas responsables por medio de informes de seguimiento, telefónicamente o mediante entrevistas personales.
Mediante este proceso se pueden llevar a cabo actuaciones de orientación o de asesoramiento para ayudar a la persona en su proceso de inserción.
Estos resultados deben comunicarse periódicamente al demandante para que interiorice los éxitos alcanzados y conozca la evolución de su plan de acción.
Fase 4: Evaluación Final del Proceso de Inserción
Esta fase permitirá conocer el grado de obtención de los objetivos establecidos en el plan de acción.
La Evaluación de los Resultados Obtenidos
Parece sencillo evaluar un proceso de inserción como positivo en el caso de que la persona acabe encontrando un lugar de trabajo, o como negativo si no lo consigue. Pero debemos tener en cuenta aspectos clave como la calidad de la intervención, la personalidad del demandante o la situación del mercado laboral.
Entre otras variables, será necesario analizar:
- La calidad del empleo: Si es el empleo deseado o cualquier tipo de empleo.
- La duración del contrato: Si es un contrato precario y vuelve al desempleo en 3 o 6 meses, o si ofrece estabilidad laboral.
- El grado de adaptación y satisfacción: Si la persona se siente integrada y satisfecha en el lugar de trabajo.
- A su vez, se puede considerar como positiva una intervención si ha supuesto un proceso de desarrollo y de aprendizaje personal y sociolaboral.
Para valorarlo, se deberá contrastar el cambio entre la valoración inicial y la situación final.