Migraciones Exteriores de España (1945-1973): Impacto y Evolución Histórica

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Migraciones Exteriores de España (1945-1973)

Entre 1945 y 1960, la corriente migratoria ultramarina se recuperó. La autorización para salir libremente desde España se estableció a partir de 1946, coincidiendo con el levantamiento del aislamiento internacional y la participación del país en la ONU. En cuanto a la procedencia de los emigrantes, Galicia continuaba siendo la región principal, y el destino prioritario fue Venezuela. El perfil del emigrante cambió, puesto que los países sudamericanos deseaban nuevos inmigrantes no solo para aumentar su población, sino para desarrollar su economía.

Movimientos Migratorios a Europa (1950-1973)

El periodo comprendido entre 1950 y 1973 fue el de mayor auge de la emigración española hacia Europa, antes de la crisis mundial petrolífera.

Factores de Impulso

Por parte Europea:

  • La rápida reconstrucción económica tras la Segunda Guerra Mundial.
  • El débil crecimiento vegetativo de la población europea durante los años 30 y 40.
  • Las muertes causadas por la guerra.

Por parte Española:

  • La mecanización del campo.
  • La insuficiencia de la industrialización.

Los emigrantes procedían de todas las regiones, aunque las más afectadas fueron Andalucía y Galicia. Sus destinos principales fueron Francia, Alemania y Suiza. El perfil de estos emigrantes era el de varones poco cualificados que desempeñaron los trabajos más duros, peligrosos y peor pagados, a menudo rechazados por los trabajadores autóctonos.

Decadencia y Fin de la Emigración

La decadencia de la emigración a Europa llegó entre 1964 y 1968, coincidiendo con el Plan de Desarrollo español y con la crisis económica europea. A partir de 1973, la emigración permanente en Europa decayó significativamente; la crisis del petróleo provocó un aumento del paro en los países de Europa occidental.

Consecuencias de las Migraciones Exteriores

Demográficas:

Se produjo una disminución de los efectivos de población y cambios en su distribución. La distinta participación de las regiones en las corrientes migratorias ha contribuido a los desequilibrios actuales en el reparto espacial de la población.

Económicas:

Por una parte, fueron positivas, ya que aliviaron el fuerte crecimiento natural y el paro. Además, las divisas enviadas por los emigrantes contribuyeron a financiar el desarrollo económico. Sin embargo, hubo consecuencias negativas, porque muchos ahorros no se invirtieron en bienes productivos o no favorecieron a las áreas de partida de los emigrantes, ya que algunos regresaron a zonas distintas donde esperaban encontrar trabajo o invertir en un negocio.

Sociales:

Generaron desarraigo y nuevas condiciones de vida para los emigrantes. Estos fueron los primeros afectados por los despidos durante las crisis económicas.

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